20 españoles, testigos de la tragedia

Veinte ciudadanos españoles, todos ellos monitores de la Escuela Española de Esquí, viajaban en el funicular que hizo el viaje anterior al siniestrado ayer. El director de la estación de esquí de Candanchú, Eduardo Roldán, confirmó a los pocos momentos de suceder la tragedia a la Cadena SER que todos los españoles se encontraban a salvo. "Nos encontramos bien, pero bastante conmocionados por la tragedia, porque hemos subido sólo diez minutos antes, en el tren anterior".

Según Roldán, el túnel en el que se ha producido el accidente es muy angosto, tanto que agobia a los pasajeros del funicular. "El túnel tiene la cabida suficiente para que el tren pase, pero nada más. Parece una cápsula. Es una subida que es bastante claustrofóbica, uno se siente como una sardina. El trayecto es corto, pero se hace un poco penoso, porque es asfixiante". Aunque el trayecto se recorre en unos ocho minutos, en opinión del esquiador español "se hace muy largo y muy incómodo".

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El elevado número de víctimas podría explicarse por el hecho de que las puertas no se abrieran. Así al menos lo estimó ayer Roldán. "El funicular sube herméticamente cerrado, con puertas automáticas que, en el momento de producirse el chispazo y el incendio, evidentemente no se habrán abierto. Al saltar los mecanismos, las puertas se quedan cerradas y bloqueadas".

Otro agravante sería la ausencia de salidas de emergencia en la construcción. "Aunque el túnel tiene una estación intermedia a la que se puede acceder desde fuera, en este caso era imposible, porque el tren no se encontraba allí. Las labores han sido más obstaculizadas por el humo y los gases que por otra cosa", afirmó Roldán.

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