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Cartas al director

Terrorismo contra la libertad de expresión

¡Carajo, señor lehendakari! El lehendakari tiene muchísima razón en su comentario tras la fallida bomba de ETA que ha estado a punto de cargarse a nuestra compañera Aurora Inchausti; su marido, Juan Palomo, y su hijo de un año. Esto es, efectivamente, el carajo. Me pareció menos acertado en cambio cuando el domingo pasado afirmaba en una entrevista que en el País Vasco "no hay miedo". Sí, señor lehendakari: hay miedo, un miedo... del carajo.

A mí no me da sólo miedo el carajo de la ETA. También me asustan quienes, cuando se denuncia públicamente a los que señalan, infaman y desacreditan a los periodistas "asesinables" -como hicimos Jon Juaristi, Cristina Cuesta y yo el pasado lunes- reaccionan más o menos como si fuésemos chalados que iniciamos una caza de brujas. Para Iñaki Gabilondo, por ejemplo, lo grave de nuestra rueda de prensa era que junto a Pepe Rei, bastante obviamente indefendible, mencionásemos a su amigo Xabier Lapitz, que se había limitado días antes con toda objetividad a citarnos a Juaristi y a mí como parte de un plan del PP para desestabilizar al nacionalismo vasco. Bueno, pues pronto se ha visto que no es el señor Lapitz -cuya querella esperamos con fruición- quien corre mayor riesgo de morir por culpa de ajenas calumnias.

Una acreditada escuela de ética -iniciada por Sócrates- asegura que el vicio proviene de la ignorancia, es decir, que los malos son tontos; al cabo de los años, mi opinión es más bien que los tontos son también, sin saberlo, malos. ¡Qué carajo.- Fernando Savater. Madrid.

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