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Detenidos en Madrid dos "anarquistas" que enviaban paquetes bomba a periodistas

Secreto del sumario

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía detuvieron el miércoles en Madrid a Eduardo García y Estefanía Maurette como presuntos autores, desde el pasado 25 de abril, de siete envíos de paquetes bomba contra periodistas de los diarios Abc, El Mundo y La Razón, así como del que recibió el presidente del Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra. García fue capturado en su domicilio de Madrid a las 13.00 de anteayer por diez policías de paisano. La detención de Maurette se produjo en un centro comercial de Villalba (Madrid), donde trabajaba.Los artefactos los fabricaban con latas de conservas a las que se les añadía un compuesto de clorato potásico, azufre, carbón vegetal y a veces se impregnaba de gasolina. Y todo ello conectado mediante una pinza con unas pilas. En algunas ocasiones emplearon gran cantidad de explosivo. Los destinatarios de los paquetes fueron, además de Ibarra, los periodistas Raúl del Pozo, David Jiménez, Jesús María Zuloaga y Alfredo Semprún.

El director general de la Policía, Juan Cotino, aseguró ayer en Valencia que los detenidos se autodenominan "anarquistas" y que "aunque no pueden relacionarse directamente con la banda terrorista ETA, es muy posible que hayan mantenido contactos con algunos miembros [de la organización terrorista vasca] mientras estuvieron en prisión".

Cotino afirmó que los dos detenidos, naturales de Barcelona y residentes en Madrid, han estado en distintas cárceles españolas. De lo que se desprende, según el director general de la Policía, que "han podido estar en contacto con presos de ETA". Cotino puntualizó asimismo que "es prematuro hacer afirmaciones sobre los apoyos con que hayan podido contar fuera de Madrid". Y agregó que sus relaciones en prisión podían haber estado muy próximas también a grupos radicales anarquistas que "defienden una desestabilización del Estado".

Eduardo García recibía en su domicilio de la madrileña calle Fernández de la Hoz abundante correspondencia de distintos centros penitenciarios, entre otros el de Ocaña.

"Este tipo de activistas", añadió Cotino, "no actúan solos sino que tienen contactos con gente de otros lugares". Según las investigaciones realizadas desde hace meses sobre la actividad de los detenidos, el responsable policial aseguró que coinciden con la banda terrorista ETA en "atentar contra los medios de comunicación". Además, resaltó que tras el primer envío del paquete bomba, los detenidos reivindicaron su acción a través del diario vasco Gara, medio afín a los postulados de ETA y que también utiliza la banda para emitir sus comunicados.

Cotino subrayó que las investigaciones continúan abiertas con el fin de descubrir todas las posibles relaciones de los detenidos con activistas anarquistas españoles o extranjeros. Asimismo, afirmó que sobre la detención de Eduardo García y Estefanía Maurette, que declararán entre hoy y mañana en la Audiencia Nacional, se ha decretado el secreto del sumario. Aún así, confirmó que los detenidos eran los autores materiales de los paquetes bomba. Y añadió que en algún caso el resultado podía haber sido de muerte para el destinatario ya que utilizaban gran cantidad de explosivo. "Si los paquetes no hubieran sido detectados y desactivados por los Tedax (articieros) podían haber matado a las personas que los hubieran abierto", dijo Cotino.Cotino informó también que con ello los autodenominados "anarquistas" querían así protestar por la política de dispersión de presos y reivindicar la eliminación de los ficheros FIES, en los que se clasifica a presos de especial seguimiento.

Un terrorista con residencia de lujo y medidas de seguridad

Eduardo García, detenido el miércoles en Madrid como miembro del autodenominado grupo "los anarquistas", residía en el número 46 bis de la calle Fernández de la Hoz. Éste es un lujoso inmueble con muy amplias medidas de seguridad en el que habitan pudientes profesionales liberales.Según aseguró un vecino de esta finca a Europa Press, el precio de una de estas viviendas puede ascender hasta los cien millones de pesetas.

Poco después de la detención se presentó en el inmueble el padre de Eduardo García acompañado por otro hombre. Los policías, que permanecieron poco menos de cuatro horas en la vivienda, salieron con el capturado y varias bolsas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de noviembre de 2000

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