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El dólar supera las 200 pesetas

El euro pierde ya casi un 30% frente a la divisa de EE UU tras marcar ayer un nuevo mínimo

Bruselas
LA CRISIS DE LA MONEDA EUROPEA. El calvario del euro marcó ayer un hito, cuando una nueva caída de la divisa europea ocasionó que un dólar costase, por primera vez, más de 200 pesetas. Las pérdidas no fueron especialmente acusadas (menos del 1%), ni atribuibles a una sola razón, pero resultaron especialmente relevantes en España al romper el billete verde la barrera psicológica de las 200 pesetas. Ni Bruselas ni los ministros europeos que acudieron a una cumbre en Montreal quisieron hacer declaración alguna. Mientras, la proximidad de las elecciones en EE UU (7 de noviembre) lleva a la mayoría de analistas a descartar otra intervención en favor de la moneda única.

El euro continúa su derrumbe. La caída parece no tener límite y sigue marcando hitos históricos. Ayer, el billete verde superó por primera vez la barrera psicológica de las 200 pesetas al caer el euro hasta 0,8270 unidades frente al dólar en Londres (200,97 pesetas) y 0,8291 en Fráncfort (200,68 pesetas). El Banco Central Europeo (BCE) fijó el cambio oficial en 0,8307 euros por dólar (200,29 pesetas), el más bajo desde el nacimiento de la moneda europea. La Comisión Europea mantuvo silencio ante una caída que sigue sin ser capaz de explicar con convicción. Con la libra el cambio fue de 0,57 (casi 288 pesetas).Nadie sabe ya dónde está el suelo del euro. Tras la intervención del pasado 22 de septiembre, cuando el BCE, la Reserva Federal y Japón acudieron juntos al rescate del euro, se difundió la especie de que habría nuevas intervenciones si el euro bajaba de los 0,84 dólares. Esa barrera lleva ya días rota y muchos analistas estiman que el euro llegará pronto a los 0,80 dólares.

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Como tantas veces, la caída de ayer tuvo muchas explicaciones coyunturales. La más extendida esta vez combina tres factores a la vez: la creencia de que de la reunión de los ministros de Finanzas del llamado G-20 en Montreal no va a salir un apoyo claro al euro, las declaraciones del secretario del Tesoro norteamericano, Larry Summers, reiterando su apoyo a un dólar fuerte y el rumor de que una gran empresa europea había dado una orden de venta masiva de euros y de que varias corporaciones japonesas habían decidido abandonar sus posiciones en euros.

Bastó ese cóctel de rumores e interpretaciones para arrastrar otra vez hacia el infierno a la moneda europea, que ha perdido ya un 28,80% de su cotización frente al dólar desde que nació el 1 de enero de 1999.

La Comisión Europea mantuvo un silencio que es ya tradición. "No vamos a hacer comentarios. Nuestra posición sigue siendo la misma que en la última reunión de Luxemburgo", se limitó a decir el portavoz de Pedro Solbes, comisario de Asuntos Monetarios. Es decir: la cotización del euro no refleja los fundamentos de la economía europea.

Desconcierto oficial

Pero detrás de esa posición oficial palpita un desconcierto cada vez mayor. La Unión Europea sigue analizando la crisis del euro desde la macroeconomía clásica y no encuentra una explicación al desastre. "Estamos ante una reacción irracional del mercado y no queremos hacer nada irracional como respuesta", señalaban ayer fuentes comunitarias. "Hay que evitar que cunda el pánico. Sólo los precios del petróleo se ven realmente muy afectados por esta situación y el daño económico de un euro débil es más psicológico que real".El mercado sigue apostando contra el euro con la convicción de que puede seguir haciéndolo al menos hasta las elecciones estadounidenses del 7 de noviembre. Los estrategas financieros descartaban ayer que la moneda europea vaya a salir fortalecida de la reunión que el llamado G-20 mantiene en Montreal (Canadá). El G-20 es un heterogéneo club en el que se mezclan los países del G-7 con 12 países en vías de desarrollo (Rusia, Argentina, Australia, Brasil, China, India, Indonesia, México, Arabia Saudí, África del Sur, Corea del Sur y Turquía), la Unión Europea, el FMI y el Banco Mundial.

Los ministros europeos no quisieron hacer comentarios a su llegada ayer a la reunión, dejando así meridianamente claro lo embarazosa que les resulta la situación. En estas circunstancias, el responsable mexicano de Hacienda, José Ángel Gurría, fue el único que aceptó hablar del euro: "Estamos todos preocupados si persiste este desfase [entre dólar y euro]", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de octubre de 2000