La presidenta de Panamá viaja a Madrid sin decidir sobre Montesinos

La presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, se enfrenta, un año después de asumir su cargo, con su reto más difícil, al menos en las procelosas aguas internacionales: debe decidir la suerte del siniestro asesor de los Servicios de Inteligencia Nacional (SIN) peruanos, Vladimiro Montesinos, que pidió asilo político en Panamá el 24 de septiembre. Moscoso llega hoy a Madrid para participar en la conmemoración del quinto centenario de Carlos V, y en su agenda ayer no figuraba aún ningún encuentro oficial.

Tras dar contradictorios golpes de timón (primero dijo que "no", luego que "sí, con condiciones", luego que "veremos"), parece que Moscoso busca una brújula que le indique el rumbo que debe seguir. Y mientras estira los puntos suspensivos, la presidenta viaja a Madrid. "Después de mi viaje a España, se tomará una decisión", aseguró el lunes, en vísperas de su viaje."Lo importante", apunta Moscoso, de 54 años, "es que nos esforcemos todos para darle al pueblo de Perú un proceso pacífico hacia la consolidación democrática. Nosotros hemos recibido solicitudes de mandatarios de países amigos, así como del secretario general de la OEA , para que aceptemos al señor Montesinos en calidad de asilado".

"Siento que a Panamá le ha tocado jugar un papel de apoyo al proceso hemisférico", agrega. "Nosotros recibimos serias indicaciones de que la situación peruana empeoraría de permanecer el señor Montesinos en su país". De hecho, la semana pasada, el congresista tránsfuga arrepentido Miguel Mendoza del Solar reveló que el cerebro del SIN fraguaba, supuestamente desde Panamá, un golpe de Estado que propiciara su regreso a Perú.

La razón oficial para visitar Madrid es la conmemoración del quinto centenario del nacimiento de Carlos V, quien, recuerda la mandataria, fue "el primero en ver a Panamá como lugar de tránsito y plantearse la posibilidad de lo que después se convertiría en el Canal". Pero fuentes de la presidencia indicaron que, pocas horas antes de salir, Panamá trataba de concretar una entrevista con el Gobierno español para hablar del espinoso asunto. La Oficina de Información Diplomática (OID) aseguró que no había nada previsto. Hace pocos días, el ministro de Exteriores español, Josep Piqué, reconocía que Madrid interviene activamente en la búsqueda de una solución al exilio de Montesinos. Algunas fuentes especularon con un exilio en Túnez o Marruecos.

España, aparte de ser uno de los socios más importante de Panamá, es el principal inversor extranjero en Perú. Al llegar al poder, una de las prioridades de Moscoso fue, además de incrementar la "inversión social", incentivar la inversión extranjera, en especial de España, según aseguró en marzo.

Una inversión española acumulada entre 1990 y 1998 de unos setecientos millones de dólares (unos 140.000 millonesde pesetas) coloca a Panamá en octavo lugar en los intereses de España en Iberoamérica. A su vez, España contribuyó con cerca del 8% de la inversión directa que recibió Panamá en 1998. Prosegur, Iberia, Lladró, Santillana, Unión Fenosa, Cirsa y Meliá, junto con los grandes bancos españoles, son varias de las empresas españolas con más presencia en este país. Otras, como Cepsa o Sistemas, de FCC y Dragados, están interesadas en participar en las licitaciones internacionales convocadas para terrenos en el Canal.

Con un desempleo de cerca del 12%, una pobreza que alcanza al 40% de una población de 2,8 millones de habitantes y -según el Banco Mundial- el quinto peor nivel de distribución del ingreso del mundo, Moscoso tiene una ingente tarea por delante. Su mayor metedura de pata en el primer año de gobierno fue el reparto en diciembre de relojes Cartier valorados en unos 150.000 dólares (28 millones de pesetas) entre los legisladores.

[El defensor del Pueblo de España, Enrique Múgica Herzog, dijo ayer en Lima que el Gobierno de Aznar ha mediado para un posible asilo de Montesinos en el norte de África]

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 03 de octubre de 2000.

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