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Números

Resulta curioso, cuanto menos, que oficialmente se desconozca la oferta turística global de la Comunidad Valenciana. ¿Cuántos turistas caben? Nadie lo sabe, aunque a menudo nos encontramos con estadísticas sobre número de visitantes y porcentajes de crecimiento que nos tenemos que creer y en las que nos tenemos que basar ante la inexistencia de otra información para analizar nuestra principal fuente de ingresos. Salvo hoteles, hostales y cámpings, cuyo funcionamiento está regulado por ley, el resto de la oferta escapa a todo control, no ya fiscal, que es grave, sino sanitario o de seguridad. En esas condiciones, el cliente está vendido. Sin un contrato que medie entre las partes, sin conocer siquiera la identidad del propietario del habitáculo que ocupa, toda protesta o denuncia por deficiencia detectada es inútil. Y de eso se aprovechan muchos.Oficialmente, insisto, las tres provincias valencianas suman 128.433 plazas en apartamentos turísticos de alquiler. Eso, a una media de cuatro personas por vivienda, arroja un total de 32.108 propiedades dedicadas a tal fin, cuando sólo Benidorm sobrepasa esa cifra con creces. Se trata, pues, de una mentira sustentada desde los propios poderes públicos, poco interesados en hacer aflorar un más que boyante negocio clandestino.

No se trata de descubrir a su vecino que en verano alquila una habitación de su vivienda para sacarse unos durillos extras. Tampoco de denunciar a quienes ceden sus apartamentos, graciosamente o no, a familiares, amigos o conocidos de tierra adentro. El negocio encubierto está en los que, como inversión, mantienen propiedades para, con la usura como base, engordar sus cuentas.

De poco han servido las ayudas públicas para regularizar el sector. De nada las campañas de concienciación lanzadas por la Administración para que aflorara ese mercado negro. ¿Por qué no lo intentan cruzando datos? Es del todo imposible que un propietario consuma agua y luz, simultáneamente, en cinco puntos distintos de la costa, por ejemplo. Pero nadie echa números.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 03 de octubre de 2000.