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La psicosis del barrio de Gràcia

Gràcia es uno de los barrios barceloneses donde más se vive la psicosis de bomba después de los últimos atentados terroristas cometidos en la ciudad. En las inmediaciones de la comandancia que la Guardia Civil tiene en la Travessera de Gràcia, las noticias que apuntan a estas instalaciones como uno de los puntos de mira de ETA han sembrado la inquietud entre los residentes.Los temores a que el cuartel se convierta en objetivo de los violentos han desenterrado la vieja campaña vecinal que a principios de los años noventa movilizó a centenares de personas que trataron de impedir, sin éxito, que esas dependencias se edificaran en una zona de alta densidad de población, de calles estrechas y a escasos metros de distancia de una escuela.

La honda preocupación de algunas familias ha llegado hasta la Asociación de Vecinos de Gràcia, que trata de apaciguar los ánimos y aconseja prudencia, consciente de que el asunto es delicado.

La entidad vecinal hace un llamamiento a la calma y lamenta profundamente la difusión de informaciones según las cuales entre los objetivos terroristas figuraba el cuartel de la Travessera de Gràcia y que el presidente de la Asociación de Vecinos de Gràcia, Jordi Gasull, califica de "irresponsables". Teniendo en cuenta los antecedentes de unas instalaciones que se levantaron pese al rechazo frontal del barrio, los representantes vecinales consideran que este tipo de noticias contribuyen "a abrir viejas heridas" que no habían cicatrizado.

Gràcia se movilizó en 1990 contra el llamado "supercuartel". Con cadenas humanas, manifestaciones y botifarradas populares se pidió insistentemente al Ayuntamiento que retirara la licencia de obras del polémico edificio. En los terrenos del Ministerio del Interior donde finalmente se levantó la comandancia central de la Guardia Civil los vecinos reivindicaban una zona verde. La realización del proyecto del instituto armado motivó incluso el traslado del domicilio de algunas personas que habían participado en la protesta y que prefirieron vivir en otro lugar de la ciudad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de octubre de 2000