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Editorial:

Submarino nuclear

La confusióN que ha rodeado la permanencia durante más de tres meses del submarino nuclear británico Tireless (Infatigable) en Gibraltar para ser reparado ha generado un problema político de magnitud. La presencia de un submarino nuclear averiado, incluso con el reactor parado, produce preocupaciones comprensibles. La seguridad de los habitantes de la zona debe prevalecer sobre cualquier otra consideración. Dada la situación, puede resultar más prudente reparar el buque en el Peñón que correr el riesgo de un percance si se le remolca hasta el Reino Unido. Pero, para convencer, el Gobierno británico debe aportar una información fidedigna, propia de dos aliados y socios, separados por la persistencia del problema colonial del Peñón. Observadores españoles deben estar presentes en la eventual reparación del submarino.El Tireless está en el Peñón desde el pasado 19 de mayo, tras la avería sufrida frente a Malta una semana antes. En un primer momento, las autoridades británicas consideraron que la meteorología no permitía su traslado inmediato al Reino Unido, pero el tiempo transcurrido ha transformado una contingencia en condición. Madrid avaló inicialmente la actuación británica para un submarino que no es español, en una base que, por desgracia, tampoco lo es. Pero cabe dudar de que la parte británica le haya proporcionado la suficiente información. El Tireless se ha convertido en un problema de credibilidad para el Gobierno de Aznar. Ganarla requiere como condición previa transparencia, buena fe y garantías plenas por parte británica. Y que toda esta información llegue a la opinión pública.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de septiembre de 2000