Malas noticias
Los mercados financieros de Europa recibieron ayer una mala noticia, la de que la locomotora alemana sólo funciona con dinero barato. La reciente subida de los tipos de interés por parte del BCE, cuyo objetivo era frenar las incipientes tensiones inflacionistas, han llenado de escepticismo a los empresarios alemanes, que confían menos en su futuro. La lectura real de esa percepción de los empresarios es que el crecimiento alemán puede ralentizarse de nuevo en el segundo semestre del presente ejercicio, y que puede pararse si hay un nuevo ajuste al alza en la reunión del consejo del BCE del próximo día 31.
El euro reaccionó con una caída hasta 0,8972 dólares en su cambio oficial, el nivel más bajo desde el mínimo histórico del pasado día 19 de mayo, y a media tarde cotizaba en los mercados de divisas a 0,8950 dólares.
Las bolsas tomaron nota de ese posible empeoramiento de las expectativas de crecimiento y sufrieron ligeros recortes que, en el caso español, se vieron agudizados por la nueva caída de Telefónica.
La operadora perdió el 4,70%, más de 750.000 millones de pesetas de capitalización y forzó un descenso del 1,11% en el índice general de la Bolsa de Madrid, que reduce sus ganancias anuales al 0,99%.


























































