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Tribuna:Viajes

MOGOLLÓN HISTÓRICO

En busca del mogollón

- La montaña mágica. Santander, Uni Menen Pela, tronco. Pero ya que estamos aquí, primero les enseñaré el pisito. La Uni está ubicada en la península de La Magdalena. En ella hay un tren que se llama El Magdaleno y un pequeño zoo con pingüinos, focas y osos polares. Los osos están más recalentados que el asfalto en Tijuana. A veces se te acerca uno y te dice: "Pollo, qué calor, a ver si me consigues trabajo en el spot de Coca-Cola". La península se llena de señores y señoras en bañador, que van a liarla a esta zona de la ciudad que es suya. Cada tarde hay una peña de señoras en bañador que se aplica a una timba de bingo. Espero que no se trate de streaking-bingo. Coronando la península está el palacio de La Magdalena. No es una antigua pastelería: es un antiguo palacio real, y la sede de la Uni. La historia de ese palacio es una metáfora de la península. No se vayan. - Los bucles melancólicos o la vie en rose. El proyecto de convertir Santander en la capital veraniega de la península es de los años sesenta del siglo pasado. Isabel II y Amadeo de Saboya pasaron algún verano por aquí, antes de ser despedidos de sus puestos de trabajo. Quizá para evitar ese gafe cántabro, la reina regente se decide por San Sebastián. En 1908, el Ayuntamiento de Santander se lía la manta a la cabeza y decide regalarle un palacio a Alfonso XIII, a ver si viene. La tradición de ONG A-ver-si-viene de que regalan cosas a los reyes hispanos viene de lejos. El palacio es un hecho en 1914. Desde entonces, aquí veranea y hace regatas Alfonso XIII, hasta que éste, en 1931, regatea la ruta Valencia-Roma y se exilia por goleada. El palacio estaba próximo a la residencia de Maura, y a Comillas, donde veraneaba la burguesía cántabro-catalana. En el palacio ése se recibieron embajadores y se despacharon asuntos importantes, como el golpe de Primo de Rivera. En 1931, el Estado incauta el palacio. Alcalá-Zamora y Azaña querían convertir Santander en la ciudad vacacional del staff republicano. En vez de instalar una residencia presidencial, se decide instalar en el palacio una universidad de verano. Para ello se construyen y transforman estructuras que aún utiliza la actual universidad. Como el Paraninfo o las Caballerizas, que se convierten en dormitorios. La derecha santanderina, desde sus periódicos, se negó en redondo al nuevo uso del palacio. Finalmente, en 1934 se inaugura la cosa. El primer rector fue Pedro Salinas, del cual soy presi de su club de fans. Pedro Salinas es el Julio Salinas de la poesía en castellano del siglo XX. Sus regateos con el tema amoroso son extraños, pero acostumbran a acabar en gol -verbigracia: "Lo que eres me impide / entender lo que dices", guau-. Bueno. A la Uni de verano acude toda la intelectualidad española hasta que ésta desaparece por KO. La última Uni republicana fue en 1936. Posteriormente, el palacio se convierte en el cuartel general del Ejército italiano durante su Spanish 1936-39 Tour. En ese periodo también se transforman algunas estructuras para adecuarlas a nuevos usos culturales. De hecho, en Caballerizas se instaló un campo de concentración. En 1945 se funda por decreto la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Una cosa que, en ese momento, debe más del concepto "Menéndez Pelayo" que de los conceptos "internacional" y "universidad". En 1977, el Ayuntamiento compra el palacio, incautado por el Estado en 1931 a Juan de Borbón. "Por", leo en un folleto, "el importe simbólico de 150 millones". De los de los setenta. Si Rimbaud hubiera optado por esa lectura del simbolismo, no habría muerto en la estacada. Los muebles más in se los llevó el vendedor. En 1993, en lo que es su última metáfora, se adjudica la rehabilitación del palacio a Dragados y Construcciones.

- "Asarán sardinas en nuestros palacios". La reforma del palacio ha creado un edificio bello. Y repleto de bucles melancólicos. Esos bucles forman una metáfora. La gran metáfora se condensa en una librería en la que se ha integrado un busto de Alfonso XIII. La librería no era de Alfonso XIII, sino de todo lo contrario, un republicanazo de Santander. La gran metáfora consiste en que la librería está absolutamente vacía, en lo que es, tal vez, la única forma de integrar ambos objetos. Bueno. Me quedo a pasar una noche en palacio. El viento de la mar salada entra por un ventanal gigantesco y mueve unos visillos grandiosos, que se ponen verticales al suelo. Uno los ve y comprende que la vida es bella y sencilla. Y que la vida quizá no vale nada, pero nada vale la vida. Hablando de belleza, por mis antepasados sé que cuando duermes en un palacio real debes a) besar a tu amor furiosamente, y b) asar alegremente sardinas en una hoguera hecha con el parqué. El punto b) lo soluciono con una lata de sardinas Miau. Las mejores. Con la que, al paso que voy, igual también soluciono el punto a). Mañana, Operación Vuelta al Cole. Iremos a la UIMP.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de agosto de 2000

Más información

  • Santander, Universidad Internacional Menéndez Pelayo, una metáfora de la cultura de la transición. Se ubica en el palacio de la Magdalena, una metáfora a secas.Guillem Martínez