Reportaje:VERANO2000ANDALUCES ADOPTIVOS

"Me sería difícil volver a Italia"

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Desde 1961 vive fuera de su tierra natal, de Las Marcas, en la región central de Italia. Trece años en Suiza, "compartiendo la vida con muchos españoles" y donde conoció a su futura mujer, son el prólogo de una vida en el extranjero que le traería a España en 1977. Tras su paso por Madrid y debido a la insistencia de un amigo de la infancia se instaló en Fuengirola (Málaga) dedicandose a la compra-venta de antigüedades y objetos usados.Estos mismos amigos, propietarios de la cadena de pizzerías Mamma Mia, le ofrecen en 1987 ser el gerente de su establecimiento de Córdoba. A los tres años monta en la casa solariega de los Fernández de Córdoba un negocio de antigüedades que mantiene en la actualidad, tras varios cambios, en un chalet de la zona del Brillante.

En todos estos años, Carlo Tacconi ha recorrido Andalucía en profundidad y se siente a gusto en cualquiera de sus rincones, que conoce a la perfección. Disfruta más con un reportaje televisivo de aquí que con uno de su región. "La mayoría de las cosas me son ya desconocidas", dice. De todas formas, él procura, y se enorgullece de ello, que sus paisanos vengan a visitar Córdoba, aunque reconoce que carecen de la resignación necesaria para soportar los calores estivales.

Su integración en esta tierra le ha hecho descubrir rasgos como el sentido del humor. "Me encanta aunque muchos que vienen de fuera no lo entiendan", asegura. También le sorprendieron en su momento otros aspectos de la comunidad andaluza como "la aridez de ciertas zonas o el verde de muchos sitios como Grazalema o la campiña cordobesa en marzo" con los que ahora disfruta. Y no para de subrayar que no ha conocido otro sitio en el que se conjugen tan bien colores como el verde, el azul y el blanco.

La opinión de Carlo Tacconi sobre los tópicos que pesan sobre los andaluces es tajante: "Son tópicos y no hay que darles mayor importancia. Son excusas, descargas emocionales para ver cómo te quitas los problemas propios". Tampoco reconoce los estereotipos existentes y afirma que "la mayoría de la gente no es flamenca, ni cofrade, ni atea", añadiendo que aquí "hay de todo en una sociedad muy adelantada, entre comillas, que más de un país quisiera llegar a esta conjunción de alegría, seguridad, dolor, convivencia, etcétera".El andaluz, para este italiano de 57 años, "vive muy cerca de la naturaleza, con sus virtudes y sus defectos". En contraste con otras culturas, Tacconi ha descubierto en estos años que aquí se disfruta de la vida a "plazo corto". "Algo que yo no entendía cuando dicen los napolitanos vive el día y vívelo bien", dice. La relación entre ambos países la encuentra fácil aunque él advierte cambios en su tierra natal que todavía no han alcanzado a España. "En Italia, el materialismo ha llegado a un nivel desproporcionado", confiesa.

Carlo Tacconi no es ajeno a la actualidad de Andalucía. Buen oyente de radio, tiene una opinión sólidamente formada sobre diversos asuntos que suscitan el debate en estas fechas. Sobre la inmigración, afirma: "No sé si los políticos lo están haciendo a propósito o con desconocimiento, lo cierto es que no están haciendo lo justo para preparar el terreno para que todo el fenómeno se desarrolle con fluidez". Pero esta situación no es exclusiva de los españoles: "En Italia ocurre lo mismo. Y me consta que allí tienen problemas mayores con este tema".

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