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VERANO 2000

Una palmera en la encrucijada

Una palmera, de unos 15 metros de alto, se ha convertido en uno de los símbolos de Huelva capital. Se halla en la céntrica plaza de Quintero Báez, que es una encrucijada de caminos, donde confluyen seis calles, pero a ese lugar todos los vecinos de la capital onubense lo conocen como Plaza de la Palmera. Tiene este árbol unos 200 años de vida y en un libro de principios de siglo, del Archivo Municipal de Huelva, se asegura que procede "del recreo y exorno del patio de una de las casas derribadas en la zona".Lo cierto es que esa palmera estuvo a punto de sucumbir en el año 1909. El entonces alcalde de la capital onubense, José García García, quiso erigir en esa plaza una estatua en memoria del descubridor Alonso Sánchez. Pero el alcalde, para que el proyecto gozara del beneplácito de los ciudadanos, abrió una página en el periódico de Huelva para que los vecinos aportaran sus ideas sobre cómo debía construirse el monumento. Y sorprendentemente se recibió la opinión de Menéndez Pelayo, "eminente sabio de la época", según el libro, que defendió a la palmera "como motivo decoracional del centro de la plazoleta".

Y ahí se quedó por los siglos de los siglos la palmera, que con los vientos del invierno se cimbrea de un lado para otro. Los bomberos de Huelva saben de numerosas llamadas en los días de vendaval de ciudadanos que temen que la vieja palmera se venga abajo. Nunca ocurrió.

Esta palmera, ubicada en una de las zonas más altas de la capital onubense, se observa desde numerosos puntos de la ciudad. Larga y afilada, tiene muy pocas hojas y una silueta tremendamente particular. Inconfundible. Con el tiempo ha dejado de estar en el centro de la plaza, como ocurría en el pasado, y ha sido relegada a un lateral. Pero manda.

La familia de las palmáceas, a la que pertenece este árbol, alcanza en los países tropicales todo su esplendor y desarrollo. En Europa no crece como especie silvestre más que el palmito, que vive en las costas de Portugal y Andalucía, además de en Baleares, Levante y Cataluña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de agosto de 2000