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LA OFENSIVA DE ETA

Gritos de "asesinos" contra EH en el pleno de Tolosa que condenó el atentado

El Ayuntamiento está gobernado en solitario por la coalición independentista

"¡Ya hemos oído las balas!". Este grito, salido de entre los presentes en el Ayuntamiento de Tolosa, explicaba porqué el público del pleno se negaba a escuchar la moción, alternativa a la de PSE, PNV, EA y PP, que pretendían leer los concejales de EH, en medio de insultos, abucheos y una gran agresividad. Algunos gritaron "asesinos", "escoria" y "basura". El alcalde, perteneciente al grupo radical, se desmarcó de sus ediles con una declaración propia, en términos de "desaprobación y rechazo" al atentado. El único concejal del PSE la valoró positivamente, pese a que luego no apoyó la condena unitaria.

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El Ayuntamiento de Tolosa está gobernado en solitario por EH, que obtuvo la alcaldía en su condición de partido más votado. Los radicales tienen siete concejales, la coalición PNV-EA otros siete, el PP dos y el PSE uno.El pleno se inició pasadas las cinco de la tarde en una calma tensa y con algunos llantos contenidos de los amigos más allegados de Juan María Jáuregui, muchos de ellos viejos compañeros de militancia en el PCE. Ese clima se mantuvo mientras el alcalde leyó su declaración y el representante socialista en el ayuntamiento, Óscar Renedo, daba lectura al texto conjunto suscrito por PNV, EA, PP y PSE, que resultó luego aprobado con la abstención de los ediles de EH, incluido el alcalde, Antxon Eizaguirre.

Un largo aplauso y el grito "Viva la libertad" de una señora saludaron la moción, en la que el ayuntamiento condena "sin paliativos este cruel asesinato", reclama el derecho a la vida, muestra el afecto a la familia y recrimina a ETA por haber "segado la vida de una persona muy querida por nuestros vecinos", que sirvió a Tolosa en su labor de concejal y estuvo "totalmente comprometido con la democracia, la paz, la libertad y la justicia". El texto aprobado advierte a los asesinos que "no van a lograr" ninguno de sus objetivos y advierte: "ETA debe saber que nos tendrá siempre enfrente ante su objetivo de fracturar nuestra sociedad y amedrentar a los ciudadanos vascos".

Los incidentes empezaron en cuanto un edil de EH intentó leer la declaración de este grupo. Entre silbidos y abucheos primero e insultos después, gran parte del público empezó a abandonar el salón de sesiones. "Encima queréis hablar", les espetó una voz. "Asesinos, asesinos", "sinvergüenzas", "Hiltaileak zuek zarete" (Vosotros sois los asesinos), "sois mierda pura", "bestias" "miserables" o "fascistas" fueron algunos de los insultos que los concejales oyeron, nerviosos, sentados en sus bancos. "Qué pocos cojones tenéis", les espetó de frente un hombre.

Un pequeño grupo de seguidores arropó a los ediles, tachando a quienes les rechazaban de "carceleros" y gritando a favor de los presos. El ruego de una mujer ataviada con una camiseta con los colores de la ikurriña de que se les escuchara fue respondido con la frase "Ya hemos oído las balas": era el alcalde de Ermua, Carlos Totorica, junto a quien se hallaban el secretario general del PP, Carmelo Barrio, la portavoz de este partido en el Ayuntamiento de San Sebastián, María San Gil, y los diputados socialistas Carmen Asiain y José Antonio Maturana.

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Levantado el pleno, dos jóvenes gritaron en el vestíbulo "Gora ETA militarra", lo que provocó nuevos insultos y un conato de agresión por parte del público, cortado por agentes de la policía municipal.

Una hora antes del pleno en Tolosa las ejecutivas de Euskadi y de Guipúzcoa de los socialistas celebraron una reunión conjunta, mientras seguían los preparativos para la instalación de la capilla ardiente, por la que empezaron a desfilar autoridades y compañeros a partir de las nueve de la noche.

En medio de un clima de pesar, el secretario general, Nicolás Redondo, realizó una petición expresa de unidad a los partidos democráticos y pidió la participación también unitaria en los actos convocados por su partido, mensaje en el que coincidieron el líder de UA, Pablo Mosquera, y el secretario general de UGT, CarlosTrevilla: "No podemos perder más tiempo en confrontaciones entre demócratas", dijo este último. El crimen mereció la repulsa generalizada de instituciones, partidos, sindicatos y grupos sociales y pacifistas, a excepción de EH. que reiteró la fórmula de "lamentar" el hecho.

Particularmente dura fue la diputación de Guipúzcoa, que mostró su "sentimiento de asco" hacia ETA y llamó a acudir a todos los actos de repulsa. Íñigo Urkullu, en nombre del PNV, calificó de "asfixiante la repugnancia que provocan las acciones de ETA" y la presidenta del PP en Guipúzcoa, María San Gil, advirtió de que "estos asesinatos no son gratuitos y esta gente lo va a pagar". "Vamos a poder con ellos", afirmó.

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