Reportaje:

Sonrisas después de la guerra

20 niños bosnios conviven con familias catalanas, acogidos al programa Vacaciones para la Paz

"Cuando la guerra deja de ser noticia, parece que ya se han arreglado todos los problemas, pero no es así", asegura Julio Rodríguez, presidente de la ONG Paz Ahora. "Todavía hace falta ayuda humanitaria en lugares como Bosnia y Kosovo, donde la situación es muy difícil para sus habitantes". Testigos de la precaria situación que aún se vive en estos lugares, 20 niños y niñas procedentes de Sarajevo y del campo de refugiados de Litve, en la ciudad bosnia de Zivinice, se encuentran alojados, desde hace una semana, en casas de familias catalanas. Pasarán sus vacaciones de verano en España, acogidos al programa que, desde hace seis años, lleva a cabo Paz Ahora.Ayer pasaron el día en Barcelona y después de ser recibidos en el Ayuntamiento de la ciudad, por el concejal de Cooperación, Jesús Maestro, visitaron el parque de atracciones del Tibidabo y las instalaciones del Fútbol Club Barcelona.

El siguiente destino de estos chicos será Madrid, donde pasarán los últimos 15 días de sus vacaciones en un campamento de verano, antes de regresar a casa el próximo 17 de agosto. En el programa Vacaciones para la Paz participan otros 55 menores bosnios y kosovares que se hallan alojados en campamentos y con familias de diferentes comunidades autónomas.

"Queremos aportarles lo mismo que cualquier chaval de aquí disfrutaría", explica Ginés Ponce, miembro de la Asociación de Amigos del pueblo de Zivinize, entidad que ha colaborado con este proyecto. Los cuatro menores procedentes de Sarajevo han sido acogidos por familias de Barcelona, y los 16 del campo de refugiados de Zivinice, por familias de la localidad de Sant Pere de Ribes.

"En las casas de los campos de refugiados viven dos o tres familias en una sola habitación", explica Asmira Velic, la monitora que acompaña al grupo de chavales y hace, a la vez, de intérprete. "Aquí, los niños comparten una habitación entre dos y pueden ver cómo vive una familia normal". La mayoría de estos niños perdieron a sus padres en la guerra y sus familias tienen graves problemas económicos.

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