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113 muertos en el Concorde estrellado en París

Uno de los motores del avión se incendió y el aparato se desplomó dos minutos después de despegar

El impecable récord que mantenía el Concorde, el único avión supersónico de pasajeros desde que realizó su vuelo inaugural en 1969, se quebró ayer cuando uno de los siete ejemplares propiedad de la compañía Air France despegó del aeropuerto Charles de Gaulle, de París, con uno de sus motores en llamas y fue a caer contra las dependencias de un hotel de la localidad de Gonesse, causando la muerte de sus 109 ocupantes, casi todos ellos turistas alemanes con destino a Nueva York, así como de cuatro personas que se hallaban en tierra. Desde su concepción, el Concorde ha sido uno de los emblemas de la industria aeroespacial europea, y a lo largo de los años se ha convertido en sinónimo de lujo.

Ciento trece personas perdieron la vida ayer al estrellarse un avión supersónico Concorde, perteneciente a la compañía Air France, que efectuaba un vuelo contratado por una agencia turística alemana entre París y Nueva York. Según el Ministerio del Interior francés, los fallecidos son los 100 pasajeros, nueve tripulantes que iban a bordo y cuatro clientes del hotel-restaurante contra el que se estrelló el aparato a los dos minutos de despegar del aeropuerto Roissy-Charles de Gaulle, en París.De los pasajeros (47 hombres, 50 mujeres y 3 niños), 96 eran de nacionalidad alemana, dos daneses, un austriaco y un estadounidense, según informó un portavoz de Air France. El aparato estaba fletado por el operador turístico alemán Peter Deilmann, y los pasajeros viajaban a Nueva York para tomar el crucero de cinco estrellas Deutschland, durante dos semanas, que les debía llevar desde Nueva York a Manta (Ecuador) a través del Canal de Panamá.

Testigos presenciales indicaron que el avión tenía uno de los dos reactores izquierdos en llamas cuando se encontraba a 50 metros del suelo y que el piloto intentó un giro desesperado a la izquierda, como queriendo volver a la pista, pero el avión se desplomó con el motor en llamas, estrellándose contra el suelo. La explosión destrozó la estructura del avión, del que no quedó más que montones de chatarra.

El vuelo del Concorde AF 4590 sufrió dos explosiones, una al elevarse de la pista y otra cuando se desplomó contra el suelo. La violencia de la explosión en el suelo, ya que el aparato partía con sus depósitos de queroseno a plena capacidad, destruyó buena parte del inmueble de uno de los hoteles-restaurante de los alrededores del aeropuerto parisino. La zona industrial, en la que abundan estos hoteles, tembló y los cristales de muchos otros establecimientos saltaron por los aires, según manifestaron numerosos clientes de estos centros.

Horas después de la explosión, el hotel afectado estaba rodeado por dos inmensas columnas de humo, mientras los trabajos de los bomberos se esforzaban en localizar a los posibles supervivientes. Cinco trabajadores del centro se encontraban en el interior del hotel Hotelissimo en el momento del accidente del Concorde, según Alí Altumisik, conserje de un hotel vecino de la cadena Relais Bleu.

El Hotelissimo estaba construido en madera y contaba con 45 habitaciones, además del restaurante, y se encuentra a cuatro kilómetros del aeropuerto junto a la autopista número uno.

Al lugar de los hechos se desplazó el presidente del Gobierno francés, Lionel Jospin, apenas una hora después del accidente, que se consideraba ayer la catástrofe aérea más grave que ha tenido lugar en Francia en los últimos años. Jospin confirmó la existencia de heridos.

El presidente de la República Francesa, Jacques Chirac, manifestó su "intensa emoción" por los hechos. Chirac acababa de aterrizar en el aeropuerto Charles de Gaulle, procedente de la cumbre de jefes de Estado del Grupo de los Ocho, celebrada en Okinawa (Japón), y su vuelo regular de Air France tuvo que ceder el paso al Concorde siniestrado cuando despegaba. Miembros del séquito del presidente de la República aseguraron haber visto humo y llamas en el motor.

El canciller alemán, Gerhard Schröder, también se mostró consternado por la catástrofe y expresó su condolencia a las familias de las víctimas. El ministro del Interior francés, Jean Pierre Chevènement, que se encontraba en Alemania en el momento del accidente, suspendió su visita para volver a toda prisa a París y llegaba a las 20.30 horas al lugar de los hechos. Cerca de las diez de la noche fueron localizadas las cajas negras del avión siniestrado.

Ésta es la primera catástrofe aérea en la que se ve envuelto un avión supersónico Concorde desde que en 1969 este modelo francobritánico (British Aerospace y Aerospatiale), orgullo de la industria aeronáutica europea, hizo su primer vuelo y se convertía en el más rápido del mundo de uso comercial desde 1976.

El avión siniestrado, de la serie tres, fue matriculado el 23 de octubre de 1980 y entró en servicio un mes después, por lo que llevaba una veintena de años de servicio. El siniestro tuvo lugar un día después de que las compañías Air France y British Airways admitieran la existencia de microfisuras en las alas de los aviones modelos Concorde.

Por otra parte, las acciones de Air France cayeron ayer un 3,5% en la Bolsa de París, después de registrarse un gran volumen de movimientos al conocerse la noticia del accidente.

La aerolínea cotizaba a 20,20 euros a la hora del accidente. Se registró un aluvión de órdenes de venta pocos minutos después cuando llegaron las primeras informaciones. Ante esa avalancha de ventas, las autoridades bursátiles decidieron suspender la cotización cuando la pérdida teórica de valor rondaba el 10%. Sin embargo, y frente a esa ola de pánico, se acumularon en los sistemas informáticos masivas órdenes de compra, aunque, cuando se reinició la cotización, sólo duró unos segundos, ya que coincidió con el fin del cierre de la Bolsa de París.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de julio de 2000