Un paquistaní pasa una hora tendido en la calle sin lograr atención médica

Rana Atta Hussain, de 20 años de edad y de nacionalidad paquistaní, permaneció el viernes durante más de una hora tendido y sin consciencia en el suelo de la calle de Corders sin lograr asistencia médica ni transporte de ningún tipo. Taxis y ambulancias se negaron repetidamente a trasladarle a un centro asistencial durante ese tiempo. La situación continuó así hasta la llegada de una ambulancia, pero el conductor adujo que no podía entrar hasta donde él permanecía tendido. Fueron sus propios vecinos quienes le cargaron sobre sus hombres y lo llevaron hasta el vehículo que lo trasladó hasta el Hospital del Mar, donde, como primera providencia, se le informó que al carecer de cartilla de la seguridad social recibiría un servicio de pago, pero que se le podía trasladar a otros centros donde sería antendido de forma gratuita. Los acompañantes de Atta Hussain prefirieron no correr más risgos y ser atendidos, al precio que fuera.Ser inmigrante y pobre no es ninguna ganga. El protagonista de esta historia permanecía ayer en cama, tratando de recuperarse de una bajada de presión que lo tumbó en plena calle de Corders, cerca de la plaza de la Llana. Sus vecinos decidieron reclamar una ambulancia que le atendiera y, como primera providencia, llamaron al 061.

Este servicio reconoce que recibió una llamada a las 17.47 horas en las que una voz reclamó una ambulancia para un paquistaní que estaba enfermo en la calle de Corders, cerca de la de Sant Jacint. La voz dejó un número de teléfono al que los responsables del 061 llamaron para confirmar que no se trataba de una broma. No respondió nadie y, ante la imposibilidad de comprobar la llamada, no se envió ambulancia alguna al punto indicado, según confirmó un portavoz del servicio de ambulancias.

Las personas que le hacían compañía, ignorantes de que no iba a acudir ningún vehículo a buscar al enfermo, veían pasar el tiempo sin saber a qué atenerse, pero pronto empezaron a impacientarse y decidieron acercarse a la vecina Via Laietana para parar un taxi y trasladar así al enfermo. Lo intentaron repetidamente sin conseguirlo. Ni uno solo de los taxistas a los que explicaron el problema aceptó prestar el servicio que se le pedía. Pero el cielo se abrió cuando, casualidad de casualidades, una ambulancia pasó por allí.

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Joan Guerrero
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Un conductor de ambulancia rechazó trasladar al enfermo porque había terminado su jornada

En ese momento, Rana Atta Hussain llevaba ya algún rato sin sentido en la calle y las personas que le rodeaban hicieron gestos al conductor de la ambulancia hasta lograr que parara. El conductor llevó el vehículo hasta donde estaba el enfermo y se apeó, se acercó al cuerpo, lo miró y lo remiró. Se levantó y explicó a quienes estaban allí que no podía trasladarle a parte alguna porque ya había terminado su jornada laboral.La discusión no fue larga. El conductor subió a su ambulancia, puso el motor en marcha y deshizo el camino andado hasta perderse en la Via Laietana.

Hussain, inconsciente, no sabía que seguía esperando un vehículo que lo transportara hasta donde un médico pudiera prestarle ayuda.

La ambulancia llegó cuando ya llevaba más de una hora y cuarto tendido en el suelo. En realidad, no llegó: se paró en la confluencia de la calle con la Via Laietana, donde unos mojones impiden el acceso de vehículos de no residentes, y explicó que no podía pasar aquella barrera.

Los compañeros de Hussain optaron por cargarlo a hombros y llevarlo hasta la ambulancia que, al fin, lo trasladó a un hospital, donde entró a las 18.22 horas. El parte de la ambulancia asegura que trasladó a una persona llamada Mustafá Sandokán, que ingresó como Rana Atta Hussain en el Hospital del Mar.

Los acompañantes fueron informados de que aquél no era un centro que prestara asistencia gratuita universal y que, si el paciente no tenía cartilla de la seguridad social, tendría que abonar el servicio. Hussein no tiene cartilla. No tiene trabajo. Lleva en Barcelona casi un año, vende flores por las calles y pelea por lograr una situación regularizada. Tenía que pagar.

Un médico del centro explicó ayer que ésa es la norma y que se aplica por igual a ciudadanos de Paquistán y de Estados Unidos.

Se le diagnosticó "una reacción alérgica a no se sabe qué debido a problemas idiomáticos", explicó ayer el mismo médico. A continuación se le facilitó el teléfono de un centro de asistencia donde le podrían hacer el seguimiento. A las 7.38 horas de ayer fue dado de alta, aunque él asegura que sólo permaneció tres horas en el centro. Antes de salir recibió un requerimiento de pago, 15.000 pesetas, dijo uno de los vecinos que le acompañaron.

Ayer por la tarde estaba tendido en un camastro, en una pequeña habitación que comparte con otras personas. Aseguraba que era la primera vez que le daba un arrechucho tan fuerte, aunque en otras ocasiones ya se había sentido mal. No pensaba ir a ningún médico y menos en ambulancia.

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