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TOUR 2000 16ª etapa

El reloj da la vuelta para Beloki

El corredor del equipo Festina salva el tercer puesto por cinco segundos y por fin cree sólido su podio

Nada tiene que ver que Festina sea uno de los patrocinadores del Tour. Los relojes sólo se mueven al ritmo que le marcan los ciclistas. Joseba Beloki, corredor del Festina para más señas, lo sabe por propia experiencia. Es quien más pendiente ha permanecido del segundero en las últimas etapas. Que si caía en su contra, que si en su favor. En Courchevel, el pasado domingo, el cronómetro le esquivó; se alió con el Telekom. Por sólo dos segundos, Ullrich conservó la segunda posición. Ayer, visto que el alemán se puso serio y no dio lugar a la duda en esa materia, la emoción bajó un puesto.Ahora la tensión afectaba a dos compatriotas. Y, como la otra vez, también pudo acabar perfectamente al revés. El margen se quedó en cinco segundos, con signo positivo hacia Beloki. Pero pudieron ser más y del lado de Heras. Culpa de la famosa caída, claro. Grosso modo todo sigue igual. El podio no se ha movido a pesar de los Alpes. Nadie lo ha cambiado después del Mont Ventoux. Como máximo, se ha despejado aún más. Armstrong, pese a los signos de ayer, sigue siendo el gran oligarca del Tour. Ullrich, su cortesano. Y Beloki, el más regular entre la plebe ciclista.

Entre Beloki y Heras hay ahora un margen más estrecho que antes entre los dos compañeros de equipo Beloki-Moreau. Pero, con el reloj en la mano, las cuentas son tan claras. Tanto como que Heras sufre en las carreras llanas en solitario y que Beloki las disfruta. Los dos lo tienen así de claro. Beloki, todo cautela, no negaba la evidencia. "Sí, estoy más cerca. Cada vez estoy más convencido de que puedo conseguirlo", asentía al tiempo que lamentaba que su puesto lo haya amarrado por culpa de una desgracia ajena. Sus cuentas son sencillas. Ayer, en condiciones normales, le habría cedido el tercer puesto a Heras. Pero lo habría recuperado el viernes en la contrarreloj. Así se lo dijo en la meta a su rival: "Rober, no te preocupes. Ya te he dicho durante la carrera que estarías delante. Ahora tranquilo. Ha sido por una caída, pero el tercero de hoy era tuyo". "Él", siguió hablando Beloki, "ha demostrado que, junto a Pantani, posiblemente sea el mejor escalador del mundo".

Tan clara tiene esa afirmación como que su tercer puesto corre ahora menos peligro que antes de la última etapa alpina. "Heras no me da ningún miedo en la contrarreloj". Tampoco Virenque, el quinto. Ni Moreau, el contrarrelojista más acreditado de cuantos le suceden en la general.

Más temía a la etapa de ayer. Según dice, hizo cuanto debía. "No me he querido cebar con el ritmo de Heras. En el último puerto he intentado ir como en el Izoard, a mi ritmo. Primero he cogido la rueda de Escartín. Luego la de Armstrong. He andado bien y he perdido lo mínimo que podía".

El alivio de Armstrong

En la meta de Morzine, el segundo puesto le quedaba ya muy lejano. "Era imposible. Por mucho que le hubiera recortado a Ullrich él es el campeón del mundo contrarreloj". Y qué decir de Armstrong. Para Beloki, más que un desfallecimiento, fue un síntoma de su tremenda suficiencia en la clasificación. "Él es quien más tranquilo va del pelotón. No tiene ningún problema. Es más, yo lo considero el favorito para la contrarreloj".El americano no piensa lo mismo. En los últimos días había confesado que su estado de forma va decayendo, que no es el mismo de Hautacam. Tras la etapa, dejó caer una frase con figura de sentencia: "Me siento como un púgil salvado por la campana". Pero, para su suerte, la de Beloki y todos quienes han llegado a la última semana con lo justo, ya han despedido a los Alpes. Vuelve el llano. La alfombra hacia París ya está extendida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de julio de 2000