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Entrevista:JASONE CENOZ IRAGUIDOCTORA EN PEDAGOGÍA DEL LENGUAJE

"Al principio, los mayores aprenden inglés más rápido que los niños"

Jasone Cenoz Iragui (Pamplona, 1960), doctora en Pedagogía del Lenguaje, ha caminado por una senda profesional que le ha convertido en especialista de la adquisición del inglés como tercera lengua. Licenciada en Filología Inglesa y Filología Vasca, es la cabeza visible de un proyecto de investigación que demuestra que el bilingüismo favorece el aprendizaje de un tercer idioma y hace añicos el pensar popular de que los niños aprenden más rápido en sus primeros años de vida. Cenoz pronunció ayer la conferencia Investigación sobre el factor edad en la adquisición de la tercera lengua en el País Vasco, dentro de los Cursos de Verano de la UPV.Pregunta. ¿La experiencia de empezar a enseñar inglés a los niños de cuatro años está extendida en Europa?

Respuesta. No es tan común. Hay que tener en cuenta que partimos de una situación de desventaja con respecto a países como Holanda u otras naciones del centro y el norte de Europa, que se manejan en lenguas germánicas. Aquí existe menos tradición de la enseñanza del inglés, un menor conocimiento por parte de los padres y una distancia tipológica entre las lenguas mucho mayor. Hay otro factor importante: aquí se dobla todo en televisión, a diferencia de lo que ocurre en otros países europeos. Partimos de unas necesidades mayores y tenemos que compensar la enseñanza de este idioma.

P. ¿La introducción temprana del inglés se ha revelado como una buena fórmula de compensación?

R. Es una de las fórmulas, pero no es necesariamente la mejor ni la más eficaz. Pese a lo que suele decirse, se ha demostrado en investigaciones que no tiene efecto negativo alguno en el desarrollo cognitivo de los niños o la mezcla de lenguas. Por introducir el inglés a los cuatro años el desarrollo del euskera o el castellano no es peor. Pero también es cierto que se está haciendo con muy pocas horas a la semana y que puede que sea insuficiente para adquirir un nivel de competencia por lo menos básico de comunicación.

P. ¿Qué se puede hacer para avanzar a futuro?

R. Por ejemplo empezar a enseñar inglés a los cuatro años pero introducir luego alguna asignatura en ese idioma para dedicarle más horas.

P. ¿Los estudios constatan que los niños aprenden más rápido otro idioma de pequeños?

R. Esta es una idea popular que no se corresponde con la realidad. Hemos observado que en las primeras etapas de aprendizaje son los alumnos mayores los que aprenden más rápido que los niños por su propio desarrollo cognitivo. En todo caso, hay que matizar. En un contexto natural de aprendizaje se da esta realidad, pero quienes han empezado antes llegan a la larga a un nivel más alto. Lo que ocurre en un contexto formal, en la escuela, es que la exposición a la lengua es mínima.

P. ¿Una persona bilingüe tiene más facilidades para aprender un tercer idioma?

R. En términos generales se puede decir que sí. Hay razones de tipo científico para explicarlo, como, por ejemplo, el desarrollo de la capacidad metalingüística, el mayor conocimiento de las lenguas como objeto o el saber más sobre el funcionamiento de las lenguas, aunque sea de una manera inconsciente. Un bilingüe es alguien experto y experimentado en la adquisión de lenguas; está cambiando de registro constantemente.

P. ¿El alto porcentaje de fracaso entre el profesorado que debe adquirir un determinado nivel de competencia en euskera puede explicarse por el factor edad?

R. La edad puede ser un factor, pero asociado a otros. En el caso de los profesores puede haber problemas de motivación u ocupación. Una persona adulta tiene normalmente muchas más responsabilidades que un estudiante.

P. ¿En qué va a quedar el plurilingüismo europeo con la construcción de la UE?

R. A nivel popular parece claro que va a predominar el inglés. Los estudios constatan que es un inglés con influencias británicas, americanas y de las propias lenguas de los países, que trata de eludir fórmulas que se identifican mucho con las de esas dos tradiciones anglosajonas. Para un japonés, todos hablamos parecido, pese a que tengamos ciertas diferencias en la pronunciación. Hay otros aspectos, como el tipo de vocabulario, que se identifican con la creación de un inglés europeo no nativo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de julio de 2000