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Siete padres denuncian malos tratos a sus hijos en un centro para paralíticos cerebrales

El juez encarceló al gerente de la institución malagueña por supuestos abusos a una inválida

La Asociación Malagueña de Padres de Paralíticos Cerebrales (Amappace) se enfrenta al horror. Siete padres de internos de la residencia para paralíticos cerebrales que la asociación posee en Málaga han presentado ante la policía autonómica andaluza y los juzgados denuncias por malos tratos y abusos a sus hijos. La tormenta se desencadenó cuando una tetrapléjica denunció que había sufrido abusos sexuales por parte del gerente de la institución, José Colomina. El juez ordenó el ingreso en prisión del gerente el 10 de junio. La Junta ha anunciado una investigación.

El prestigio de Amappace, una asociación que lleva 20 años trabajando en Málaga con paralíticos cerebrales, ha hecho que por el momento la Junta actúe "con prudencia", según indicó ayer a este periódico un portavoz de la Delegación de Asuntos Sociales de la Junta en la provincia. "Hemos iniciado un proceso de información previo a tomar alguna determinación porque Amappace es una institución importante en el campo de la minusvalía", dijo este portavoz.La joven que presentó la primera denuncia ha sido trasladada a un centro en otra provincia andaluza. Es una muchacha tetrapléjica de 20 años, que hasta la mayoría de edad estuvo bajo la tutela de la Junta y que ha declarado que viene sufriendo desde los ocho años, cuando ingresó en la residencia de Amappace, abusos sexuales y violaciones por parte del gerente.

Comentario en clase

La chica, que según fuentes de la Junta no presenta ninguna lesión mental, comentó su situación durante una clase en el instituto. Se da la circunstancia de que, al proceder de una familia desestructurada, fue tutelada por la Junta y estuvo bajo la tutoría del propio gerente.

Colomina ingresó en prisión el pasado 9 de junio, por orden del titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Málaga, que declaró secreto del sumario. Este periódico se puso ayer en contacto con sus abogados, que se remitieron a ese secreto. Pero a la primera denuncia han sucedido al menos otras siete de padres y familiares de otros internos, unas presentadas ante el mismo juzgado y otras ante la Policía Autonómica andaluza.

Cuatro de estas denuncias, a las que ha tenido acceso EL PAÍS, relatan supuestos malos tratos, abusos y vejaciones del gerente y de otros trabajadores del centro hacia cuatro internas, una menor de edad. En todos los casos, los denunciantes piden quedar en el anonimato, pero expresan su "apoyo incondicional" a la joven que interpuso la primera denuncia, y estudian la posibilidad de personarse en el caso como acusación popular. Uno de los afectados, de edad avanzada, relata en su denuncia que, tras detectar "malos tratos y desatenciones" hacia su hija, que tiene una minusvalía del 100%, "se vio sometido a tal presión y tan desasistido" que llegó a realizar un testamento a favor de Colomina, "nombrándolo tutor, administrador, albacea y todos los casos que admite la ley".

Otros tres familiares denuncian abusos sexuales y tocamientos hacia sus hijas, todas ellas con graves minusvalías. Los familiares afirman haber detectado hematomas y heridas en la cara interna de las piernas de las jóvenes. En un caso, una madre, alarmada por los cardenales que presentaba su hija, la llevó a un ambulatorio "contestándole textualmente el médico que parecían señales de haberle apartado las piernas con los codos", según reza la denuncia. La madre ha presentado fotografías de los hematomas.

En todos los casos se relatan supuestas deficiencias en la higiene o en la alimentación de los internos, y presuntas vejaciones y castigos como volver de espaldas a la mesa del comedor a los internos que daban problemas, de modo que no podían comer. También se quejan los denunciantes de que han tenido que pagar la estancia de sus hijos en la residencia, incluso cuando los tenían con ellos por temporadas; de que se les ha cobrado aparte cualquier atención o tratamiento especial que necesitaran sus hijos; o de que se les solicita continuamente ropa nueva que después no se les pone a sus hijos.

Sorpresa

La junta directiva de Amappace ha preferido hasta ahora mantener el silencio. Pocos días después de que se conociera la detención de Colomina, que es padre de un joven con parálisis cerebral y lleva en la asociación desde su fundación, emitió un comunicado manifestando su deseo de que se aclaren los hechos. Ayer, la abogada de Amappace, Araceli González, comentó que la junta directiva está "sorprendida" por las denuncias. "No sé si están documentadas, pero es la primera noticia que tiene la junta directiva de estas situaciones. Nosotros tenemos comisiones de seguimiento sobre las comidas y actividades, y jamás ninguna de ellas ha recibido una queja", dijo, y añadió que la dirección de Amappace "esperará a que resuelvan los juzgados y seguirá trabajando".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de junio de 2000