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Las petroleras prevén fuertes subidas de la gasolina por el leve aumento de la producción

La opinión es unánime en el sector petrolero. El incremento de la producción de crudo en 708.000 barriles diarios, a partir del 1 de julio, decidido el miércoles por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) es insuficiente para frenar la escalada del precio de los carburantes y aliviar la inflación. Los expertos calculan que el precio del crudo brent se mantendrá cerca de los 30 dólares por barril y sobre este cálculo auguran nuevos aumentos en el precio de los carburantes casi de forma inmediata.

La OPEP insiste en que no puede achacársele toda la responsabilidad por la evolución del precio en los mercados internacionales y considera que el último aumento ha sido la respuesta justa en beneficio de los países exportadores de crudo y de los que lo importan.El mercado ni siquiera tuvo que esperar al día siguiente de la reunión de la OPEP para mostrar su desaprobación. El miércoles por la noche, cuando el ministro de Energía de Venezuela y presidente de turno de la OPEP, Alí Rodríguez, confirmó el acuerdo, el precio del crudo subió un dólar y superó los 30 en el mercado de Londres.

Ayer abrió en torno a 29 dólares y el precio internacional de la gasolina se disparó a casi 400 dólares por tonelada. "No recuerdo precios tan altos de la gasolina en toda la historia", dijo ayer Aurelio Ayala, secretario general de la Asociación de Operadores Petrolíferos (AOP), desde Madrid. "La decisión de la OPEP no ha servido para nada (...). En primer lugar, estoy seguro que el precio del crudo no bajará de 25 dólares y apuesto que se mantendrá más cerca de la barrera de los 30".

Más concretas fueron las declaraciones de Leo Drollars, director del Centro de Estudios para la Energía Global (CGES) de Londres a la CNN: "El precio del crudo se mantendrá en 29 dólares lo que resta del año y tendrá varios picos que superarán los 30".

Exceso de oferta

Antes de partir ayer de Viena, el ministro venezolano declaró que "los precios del mercado no pueden depender enteramente de lo que haga la OPEP". "Nosotros hemos hecho nuestra parte (...). No hay problemas de oferta, incluso hemos estado viendo que hay un ligero exceso de la misma (...). Hay que esperar unos días para observar la verdadera reacción de los mercados y no olvidar que hay una fuerte ola especulativa" en las plazas financieras.

Rodríguez también aprovechó para recordar que gran parte de la responsabilidad sobre los altos precios que los consumidores pagan por repostar combustibles es de los Gobiernos de los países industrializados. "Como media", dijo el ministro, "un 50% de los precios en todos los países consumidores son impuestos".

Fuentes de las petroleras españolas también criticaron la medida adoptada por la OPEP. Estas compañías estaban esperando un aumento mayor de la producción de crudo que condujera a un descenso del precio. Sobre esta posibilidad, planificaron la compra de crudo y carburantes en el mercado internacional, pero su estrategia ahora debe cambiar radicalmente. Tienen que comprar crudo, y, sobre todo, gasóleo, a precio de mercado y éste será muy alto.

España importa casi el 40% del gasóleo que se consume y los precios que se paguen por ese carburante irremediablemente repercutirán en el bolsillo del consumidor.

Los costes de estas materias primas no sólo serán altos por la escasez de crudo en el mercado, sino también porque EE UU se lanzará a comprar gasóleo para calefacción para llenar sus reservas. Tanta demanda frente a la insuficiente oferta que se prevé, acabará por disparar los precios.

Las petroleras reconocen que la situación es muy difícil, pero se niegan a comentar si habrá un aumento del precio de los carburantes de inmediato. Una de esas fuentes llegó incluso a comentar que "frente a la persecución a la que está sometido el sector [refiriéndose a las investigaciones que ha puesto en marcha la Fiscalía Anticorrupción en España] se hará todo lo posible para sujetar los precios". No obstante, si el euro se deprecia frente al dólar (ayer estaba perdiendo terreno) y el precio internacional de las gasolinas mantiene su tendencia a la alza, las petroleras no podrán esquivar por mucho más tiempo un aumento del precio de los carburantes.

La visión más optimista del mercado apunta a que una contención de los precios del crudo es posible. Por un lado, porque lo peor del tirón de la demanda de las gasolinas ya ha pasado y el del gasóleo se producirá en octubre. El 10 de septiembre, la OPEP se vuelve a reunir en Viena y es probable que vuelva a aumentar la producción.

Los pesimistas, mejor informados, respaldan con cálculos su posición. La subida aprobada por la OPEP sólo supera en 100.000 barriles la cantidad de crudo que ya están extrayendo. Se han fijado un tope de 25,4 millones de barriles diarios y a finales de mayo produjeron 25,3 millones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de junio de 2000

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