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La prensa popular británica prepara su próximo asedio

El príncipe Guillermo, que cumple hoy 18 años, concluirá dentro de unos días sus estudios de secundaria y con ello perderá la protección que el código voluntario de conducta, adoptado por los medios de comunicación, garantiza a los menores de edad en el Reino Unido. Su padre, el príncipe de Gales, busca alargar la coraza protectora unos cuantos años más, hasta que su primogénito termine los estudios universitarios. Pero fotógrafos y otros periodistas quieren que se levante la veda y justifican en "el interés nacional" la intensa cobertura que se espera sobre el segundo candidato oficial al trono, que además goza, a los ojos de los británicos, de mayor popularidad que su padre.Dicho en otras palabras: algunos medios de comunicación, huérfanos de la princesa Diana, esperan encontrar en su hijo una nueva gallina de los huevos de oro.

Hasta la fecha, la familia real y los medios de comunicación han cooperado en la protección de la privacidad de Guillermo. Sobre la base de garantizar el acceso al príncipe en fechas señaladas, Guillermo y su hermano Enrique se han librado del acoso periodístico constante que sufrió su madre, la princesa Diana. Las limitadas transgresiones a esa norma voluntaria -la más reciente fue la publicación en el tabloide The News of the World de unas fotografías del príncipe jugando al fútbol y al polo con sus compañeros del internado de Eton- se sustancian con las correspondientes demandas a la Comisión de Quejas a la Prensa (PCC, en sus siglas en inglés), organismo que marca la pauta de comportamiento a los medios escritos.

Pero hay ocasiones en que hasta las sesiones oficiales de fotografías terminan en desastre. Sandy Henney, secretaria de prensa de Carlos de Gales, dimitió el pasado 9 de junio en un disputa con el rotativo The Daily Telegraph sobre los derechos de propiedad de las tomas de imágenes que ella misma organizó para celebrar la mayoría de edad de Guillermo. La BBC y Sky Televisión reclamaron también acceso a segmentos del vídeo que Henney otorgó en exclusiva a una tercera cadena televisiva, la ITV. La temperatura en torno al joven príncipe se caldea y todos los medios reclaman una parte de la tajada.

La Comisión de Quejas revisa el código de conducta para garantizar, al menos sobre el papel, el derecho a la privacidad del primogénito del príncipe de Gales. La dimisión de Henney ha retrasado hasta la semana próxima el anunciado discurso del presidente de la comisión, lord Wakeham, en el que previsiblemente pedirá moderación a los medios de comunicación.

Pero la comisión tiene garras limitadas para imponer orden, y su ámbito de actuación no alcanza a los medios extranjeros. Ya se teme aquí que paparazzi de otros países pongan en circulación fotos no oficiales de Guillermo que sean toda una tentación para la industria británica de comunicación. La memoria del mortal accidente de Diana de Gales es, quizá, el único freno posible a la publicación desmesurada de imágenes del fotogénico príncipe, que ha heredado el físico de los Spencer y la mirada tímida de su madre.

En una encuesta publicada el lunes por The Daily Telegraph, el 88% de los entrevistados afirmaba que la protección de Guillermo debería extenderse también a sus años universitarios. Sólo una minoría, el 12%, se declaraba partidaria de la libertad de los medios para fotografiar al príncipe y escribir sobre su vida privada.

Por su parte, el príncipe, convertido en actual centro de atracción de la familia real, ha concedido una entrevista escrita con ocasión de su cumpleaños, en la que dice que quiere mantener "en privado" su vida privada. "Agradezco a los medios que ayuden a proteger mi privacidad y espero poder seguir disfrutando de la misma libertad en la universidad", escribió. Un deseo que pocos esperan ver cumplido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de junio de 2000

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