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La insinuación de Pujol de proponerse de nuevo a la presidencia desconcierta a CiU e irrita a la oposición

Las palabras de Jordi Pujol insinuando que podría concurrir de nuevo a la presidencia de la Generalitat en próximas elecciones autonómicas, no sólo desconcertaron a miembros de su propio partido, Convergència Democràtica (CDC), sino también a sus socios democristianos de Unió (UDC), que hicieron toda clase de cábalas y conjeturas para tratar de descifrar el verdadero significado de las declaraciones del presidente.Más sencilla fue la interpretación del Partido Popular y de los grupos de la oposición parlamentaria, para los que sólo se trató de otra muestra de la crisis de liderazgo que afecta a la coalición de Convergència i Unió y al afán de Pujol por "perpetuarse" en el poder.

Desde Presidencia de la Generalitat se insistió en que Pujol tan sólo se refería a la eventualidad de unas elecciones anticipadas. Similar reflexión hizo el futuro secretario general de CDC y consejero de Economía, Artur Mas, quien comparó la respuesta del presidente a la misma que puede dar cualquier persona al pedírsele el pronóstico del tiempo.

Mientras algunos miembros de Convergència señalaron que Pujol únicamente pretendía frenar el debate interno abierto en el seno de CiU sobre su sucesión, otros aseguraron que su intención era lanzar una clara advertencia en clave interna para recordar que él sigue siendo el líder de la coalición.

Fuentes de Unió coincidieron también en apreciar un aviso en "clave interna", pero circunscrito tan sólo a CDC y más concretamente a la forma en que Artur Mas y Pere Esteve están articulando el proceso precongresual. En este sentido, un dirigente democristiano apuntó las numerosas familias convergentes que surgen en este periodo anterior al congreso con "fundaciones Barcelona que protestan en los medios y con soflamas independentistas en el Abc", afirmó, en referencia a las declaraciones del diputado Carles Campuzano.

El portavoz del grupo del Partit dels Socialistes, Joaquim Nadal, calificó de "resurrección" la posibilidad de que Pujol concurra de nuevo a unos comicios con el objetivo, a su juicio, de "frenar con una compresa la hemorragia" que provoca en CiU la carrera por la sucesión entre Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida.

"Cataluña no se lo merece", apostilló el presidente de Iniciativa-Verds, Rafael Ribó. "Cataluña se merece aire fresco y una alternativa a los 20 años de Gobierno de Pujol", añadió. En similares términos se pronunció el portavoz del grupo de Esquerra Republicana, Josep Huguet, quien reclamó de Pujol una "retirada definitiva para favorecer la salud democrática y la no permanencia en el poder". "Para nosotros", señaló Huguet, "querer repetir como candidato sería una demostración de continuismo total y de permanencia en el poder a toda costa, lo cual resulta muy negativo para el sistema democrático".

A juicio de Dolors Nadal, del Partido Popular, las declaraciones de Pujol, lejos de parar el debate interno en CiU ayudan a alimentarlo y "agranda la crisis sucesoria". La portavoz de los populares mostró su preocupación porque este debate afecte al normal funcionamiento del Gobierno dada la "implicación" de dos consejeros de la Generalitat.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de junio de 2000