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Alí Agca se declara inocente del asesinato de un periodista turco en 1979

El terrorista turco Alí Agca, autor del atentado contra el Papa en 1981 y encarcelado ahora en Turquía tras haber recibido el indulto del Gobierno italiano, ha vuelto a comparecer ante los tribunales, pero en esta ocasión en Estambul. Además de los tres juicios por delitos de hurto que tiene pendientes con la justicia turca, Agca ya fue anteriormente condenado por el asesinar a un periodista en 1979, homicidio del que ayer se declaró inocente. "No soy el asesino de Abdi Ipekci. Era simplemente un actor interpretando al asesino en la escena del crimen", aseguró ayer Agca al tribunal refiriéndose al director del periódico nacional Milliyet que murió tiroteado en Estambul hace más de 20 años.El terrorista turco también defendió su inocencia ante los delitos de robo que se le imputan, calificándolos de "cuentos de hadas". Una postura que coincide con la responsabilidad que el propio Agca se atribuye del atentado perpetrado contra el Papa el 13 de mayo de 1981 en la plaza de San Pedro de Roma, del que afirma que él sólo fue "un instrumento inconsciente de un plan misterioso".

[Las medidas de seguridad adoptadas en torno al juicio fueron extraordinarias. Las calles cercanas al tribunal fueron bloqueadas por vehículos especiales de la policía. Decenas de agentes se desplegaron por la zona y decenas de francotiradores se apostaron en los tejados, informa France Presse.]

Agca, de 42 años, fue condenado en su día a la pena máxima por la muerte del periodista, pero las circunstancias del crimen quedaron sin resolver. Pasó 158 días en prisión y escapó.

La ley sobre lucha contra el terrorismo se modificó en 1991 a su favor y hoy deberá cumplir los nueve años y medio que le restan de condena en la misma prisión de la que huyó, Kartal, en Estambul.

Se trata de un centro penitenciario denominado popularmente el Palacio de Kartal, ya que en él están recluidos muchos de los presos más famosos de Turquía. Agca está confinado en una celda individual, vigilado las 24 horas del día, y el sistema de tarjetas de seguridad que permitía el acceso a la celda ha sido modificado por uno que identifica las huellas dactilares.

La cárcel de Kartal es una de las más grandes y modernas de Turquía. Características éstas que no son la nota común en el resto del país, donde los presos se hacinan en los distintos módulos dando lugar a la formación de mafias y grupos subversivos de tinte político.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de junio de 2000

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