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El candidato del PAN promete convertir a los pobres en el eje de su Gobierno

"¡No se me rajen, que ya vamos llegando!". El candidato de centro derecha a la presidencia de México, Vicente Fox, salió casi a hombros de la plaza de toros de Santa María, abarrotada por una hinchada que le pedía mano dura contra el gubernamental Partido Revolucionario Institucional (PRI). Fox, aspirante del Partido de Acción Nacional (PAN), enardeció al coso asegurando que el triunfo en las presidenciales está próximo, y que su gobierno será para los pobres, para los 40 millones de mexicanos mendicantes. "Tendrán mano en el Gobierno (...) sus demandas y necesidades serán el eje central del quehacer de mi gobierno". Alguien le entregó una campana, y el candidato se transformó en el cura Hidalgo, y la hizo tañer subversiva contra el poder establecido. "Es un fenómeno", comunicaba a la prensa Felipe Zavala, su secretario particular. "Vengo a decirles que estamos a pocos días del cambio, pero si desmayamos el triunfo se nos puede ir", alertó Fox.El candidato del PRI, Francisco Labastida, advertía en Yucatán a los suyos que su principal adversario en los sondeos es un peligro para la paz social porque, dijo, efectúa "llamados irracionales a la violencia", en alusión a las declaraciones del candidato conservador de que puede haber caos social en México si se perpetra un fraude electoral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de junio de 2000