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ETA VUELVE A MATAR

ETA asesina a un concejal del PP en Vizcaya

Un pistolero disparó un tiro en la cabeza al veterano portavoz popular en el Ayuntamiento de Durango, Jesús María Pedrosa Urquiza, de 57 años, militante del sindicato nacionalista ELA

ETA asesinó ayer de un disparo en la cabeza al concejal del PP de Durango (Vizcaya) Jesús María Pedrosa, de 57 años, un veterano de la política municipal que también militaba en el sindicato nacionalista ELA. Pedrosa, que había rehusado llevar escolta pese a haber recibido amenazas del entorno de ETA, es la quinta víctima mortal tras la ruptura de la tregua y el octavo concejal del PP asesinado. El lehendakari Juan José Ibarretexe ha convocado para hoy paros silenciosos ante las instituciones vascas y se sumará a los actos de repulsa que promuevan el PP y ELA. Por su parte, el vicepresidente primero, Mariano Rajoy, reclamó ayer que las bases del PNV exijan a sus "enloquecidos dirigentes" que rompan con ETA.

ETA volvió ayer a atacar al corazón del Partido Popular, 21 días antes de que se cumplan dos años del último asesinato de un representante público de la formación conservadora. El concejal popular de Durango (Vizcaya) Jesús María Pedrosa Urquiza, de 57 años, casado y padre de dos hijas, fue asesinado a las 13.20 de ayer en una céntrica calle de esa localidad, de la que era edil desde 1987. Pedrosa, quien no llevaba escolta por decisión propia, iba a realizar su ronda de poteo diaria cuando un activista le disparó un único tiro en la cabeza. El edil asesinado era uno de los cuatro del PP en Durango, una ciudad de unos 23.000 habitantes, a medio camino entre las tres capitales vascas. Además de al PP, Pedrosa estaba afiliado al sindicato nacionalista ELA, igual que su esposa, Mari Carmen Hernández, y su hija Ainhoa (la otra se llama Estíbaliz), según recordó ayer el secretario general de ELA, José Elorrieta. Una ambulancia de la asociación de ayuda DYA acudió de inmediato al lugar de los hechos y después se le sumó una unidad medicalizada del Servicio Vasco de Salud. Durante media hora hicieron todo lo posible por reanimarle, sin éxito. Una hora después, un sacerdote le daba la extremaunción.

Pedrosa, primer concejal del PP asesinado tras la ruptura del alto el fuego etarra, es el octavo edil popular que mata ETA en cinco años y medio. Como la última vez, en el asesinato del veterano antifranquista y fundador del Foro Ermua José Luis López de Lacalle, la banda eligió un domingo para actuar. Ayer era la hora del aperitivo, una costumbre diaria para el edil del PP. "Era cliente nuestro, venía a menudo. Era muy, muy conocido en el pueblo. Por lo visto venía para aquí", recordaba el dueño de una cafetería situada enfrente del lugar donde quedó tendido el cadáver.

Uno de los testigos presenciales del atentado era familiar de la víctima. Según su declaración, el pistolero era un hombre joven y vestido de oscuro que actuó a cara descubierta, según fuentes de la investigación que cita Efe. El autor del disparo huyó a pie por una calle que hace esquina con el lugar donde cayó muerto el concejal y se montó en un coche blanco. Dentro le esperaba, según el mismo testigo, otro joven vestido también de oscuro. El Departamento vasco de Interior rehusó ayer dar su versión de los hechos, aunque la televisión vasca ETB informó de que el delegado del Gobierno, Enrique Villar, había comentado a un familiar del concejal que el asesino había sido reconocido.

Pedrosa era un hombre de costumbres fijas. Dedicado en exclusiva a las tareas municipales tras abandonar, por razones de salud, la empresa en que trabajaba, cada día hacía la ronda por los mismos bares. Ayer por la mañana había acudido a presenciar una competición de baloncesto tres por tres en la plaza Ezkurdi,según explicó una amiga que le vió allí.

Múltiples amenazas

Esta mujer de mediana edad, quien, como el resto de los amigos y conocidos del edil prefiere que su nombre no sea publicado, dijo que, acabado el partido, Pedrosa se marchó hacia su casa, situada a un kilómetro de distancia.

El concejal cayó asesinado a mitad de camino. No quería que un escolta policial o un guardaespaldas privado le tuviese que acompañar a todas partes. Tuvo protección durante un tiempo, antes del alto el fuego de septiembre de 1998, cuando ETA se fijó en los concejales del PP como objetivos preferentes. Pero, tras una temporada, pidió que se le retirase, explicaron a las puertas de la casa de la víctima varios compañeros de partido. Como el resto de los concejales del PP de Durango, había recibido múltiples amenazas. El delegado del Gobierno, Enrique Villar, recordó en referencia a la seguridad de Pedrosa que "sólo se puede escoltar a quien quiere ser escoltado". El cadáver quedó tendido en la acera hasta que pasadas las cuatro de la tarde el juez ordenó su levantamiento.

Respecto a las amenazas recibidas por Pedrosa, el Día de los Inocentes de 1998, apenas tres meses después de que ETA declarase su tregua, miembros de Gestoras pro Amnistía se concentraron frente a su casa. Subieron a su piso, un tercero, y le dejaron una carta en la que le acusaban de ser el responsable de la dispersión de los presos de ETA. También colgaron allí el tradicional monigote de los inocentes con la leyenda "Pedrosa, tú no eres inocente".

Los compañeros de poteo de Pedrosa deambulaban ayer como perdidos entre el lugar del atentado y el domicilio del edil. "Nunca hablábamos de política, sino de lo que surgía", explicaba una señora a las puertas de la vivienda. La familia se afanaba estos días por preparar la boda de la hija mayor con el hijo de un militante del PNV de la localidad. Será el día 22, celebración de Santa María Magdalena. La familia ha decidido mantener la fecha de la boda "porque la vida sigue".

El lugar donde Pedrosa recibió el disparo es un cruce de cuatro calles, una de las cuales enlaza con la salida hacia la autopista A-8 Bilbao-Behobia. Muy cerca está la estación de Renfe, que la Ertzaintza inspeccionó. Fuentes de la lucha antiterrorista apuntaron que es probable que los activistas pertenezcan al comando Donosti. El comando Vizcaya recibió un duro golpe en enero pasado, después del Cuerpo Nacional de Policía desbaratase un atentado contra una patrulla de la Guardia Civil.

El también concejal del PP del Durango Juan José Gaztañazatorre figuró como posible objetivo de ETA en la documentación incautada en abril de 1998 tras la detención allí de Gorka Fraile, acusado de pertenecer a un comando legal (no fichado) de ETA. Fraile ingresó en prisión pero ahora está en libertad provisional a la espera de juicio, según confirmaron a Europa Press fuentes penitenciarias.

El presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz encabezó la delegación del PP que acudió a casa de la victima a visitar a su viuda. Cuando salieron, y una vez llegó el lehendakari, Juan José Ibarretxe (ambos no se cruzaron), subieron al piso representantes del Gobierno vasco y la alcaldesa de Durango, la peneuvista María Pilar Ardanza. Por la tarde llegaron el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, y el vicepresidente primero, Mariano Rajoy. José María Aznar visitará hoy a la familia.

El Ayuntamiento de Durango celebró un pleno extraordinario por la tarde. La corporación está integrada por tres concejales del PP, además de Pedrosa; nueve de la coalición PNV-EA; cinco de Euskal Herritarrok y tres socialistas. Toda la corporación, salvo EH, condenó "firmemente" el crimen y calificó al edil muerto de "servidor de Durango". La alcaldesa prefería ayer "no plantearse" si mantendrá el pacto de gobierno que tiene con EH. El portavoz de este partido, Javier Arbeo, leyó en el pleno otra nota en que dijo "lamentar" la muerte de Pedrosa y se comprometió a trabajar por la paz. Cuando Arbeo tomó la palabra, los representantes del PP y el PSE abandonaron la sala.

El Ayuntamiento convocó una concentración silenciosa a las ocho de la tarde, invitó a la ciudadanía a unirse a todas las movilizaciones de protesta y declaró tres días de luto oficial. Antes del pleno, la Ertzaintza obligó a disolverse a un grupo de simpatizantes de EH que se había concentrado ante la casa consistorial, donde se instaló la capilla ardiente. Centenares de ciudadanos recibieron el féretro en el Ayuntamiento, donde ondeaban la bandera de España y la ikurriña, entre gritos de "asesinos" y "libertad". Anoche, la esposa y las hijas de Pedrosa, acompañadas por una comitiva del PP, recibían en el salón de plenos el pésame de familiares y representantes políticos e institucionales. Los primeros en llegar fueron el lehendakari y su Gobierno en pleno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de junio de 2000