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El voluntariado, un sector emergente

El sector no lucrativo, o voluntariado, aglutina en Cataluña a unas 500.000 personas, lo que equivale al 9,9% de la población, de acuerdo con un estudio del Institut DEP. En España, la cifra de voluntarios ronda los tres millones, de los cuales un millón dedica más de cuatro horas a la semana a fines sociales.Un estudio encargado por la Fundación BBV y dirigido por el sociólogo José Ignacio Ruíz de Olabuénaga, que aplica la metodología utilizada por la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (EE UU) y que incluye a 22 países, rompe el mito de que los españoles persisten en el individualismo y son refractarios a asociarse.

El informe, referido al año 1995 y publicado ahora tras dos años de investigación, recoge por primera vez los datos relativos a España, que se sitúa al mismo nivel , en su volumen y estructuración, que países como Alemania, Francia y Austria.

¿Somos los españoles tan poco asociacionistas como dicen? "Con este estudio se rompe ese mito, no se puede hablar de una España no asociacionista", dice Ruíz de Olabuénaga, quien justifica los dos años de trabajo: "La Administración no tiene estadísticas oficiales sobre el tercer sector".

Un cuarto de millón

Son 253.309 las entidades consideradas como no lucrativas, entre las que se encuentran asociaciones, fundaciones, organizaciones no gubernamentales, cooperativas, mutualidades, clubes deportivos, cajas de ahorro con obra social, hospitales o centros de enseñanza, y en las que el 40% de los españoles está involucrado de alguna forma.

En ese sentido, se diferencia en el estudio entre los que dedican parte de su tiempo a estas entidades (1.026.482) y el resto, que abarca desde el voluntario que paga una cuota al mes para apadrinar un niño del tercer mundo, o el voluntario puntual, que participa en proyectos concretos, pero sin ningún vínculo a lo largo del año.

Dentro de las entidades lo que más abunda son las asociaciones (174.916) y los clubes deportivos (58.085), y las que menos los hospitales (144) y las cajas de ahorro (50).

Un dato: sólo entre 1990 y 1992 se produjo un crecimiento del 65% de este tipo de asociaciones, mientras que el número de fundaciones se ha incrementado en la última década pasando de 1.500 a las más de 5.000 que existen actualmente.

En el estudio se pone de manifiesto la necesidad de gestores profesionales que comprendan la realidad del voluntariado y asociacionismo español, y de las actividades englobadas dentro de este sector. "No hay personas preparadas para llevar estas entidades, que manejan millones de pesetas", comenta Ruíz de Olabuénaga. El problema con que se encuentran este tipo de entidades es que si contratan a un gestor profesional les resulta demasiado costoso, y se alejan así de sus fines sociales y benéficos.

Por otro lado, si la gestión la lleva el voluntario, no optimiza los recursos porque no tiene la preparación necesaria. En España no hay estudios universitarios para preparar a este tipo de profesionales. Para solucionar esta vacante, la Fundación BBV inició en 1998 los trámites, junto con la Universidad del País Vasco, para crear una diplomatura para preparar a los futuros gestores del sector no lucrativo. De momento, la iniciativa no se ha llevado a cabo.

Jornada completa

En términos de empleo a jornada completa, hay en este sector casi medio millón de empleos remunerados y 250.000 empleos voluntarios, lo que equivale a un total de 728.778 puestos de trabajo. "Éste es un dato significativo", resalta Ruíz de Olabuénaga, quien apunta que en España aún hay un 9% de las familias que no recurren a este sector ni al Estado cuando tienen un problema. "Este amplio número de personas no está contemplado en el informe, ya que sólo hemos estudiado el sector no lucrativo organizado, pero siguen siendo voluntarias", añade.

Dentro del conjunto de la sociedad hay sectores sociales más propensos al asociacionismo no lucrativo. Por ejemplo, las personas separadas, con estudios universitarios, residentes en capitales, de entre 51 y 65 años y con ingresos de entre 150.000 y 300.000 pesetas al mes. En el otro lado, los que menos se involucran son los viudos de más de 65 años, con una renta inferior a 150.000 pesetas al mes y residentes en pueblos. Aunque cabe aclarar que el que un sector (separados matrimoniales, por ejemplo) sea más propenso que otro (solteros) al asociacionismo no lucrativo no implica que sea el que más personas aporte al mismo.

El catedrático responsable de la investigación señala varias particularidades de este tercer sector, que rompe con la dualidad del sector público y el sector privado: "No busca el lucro, introduce el sentido de la solidaridad, hay una mediación democrática entre las necesidades sociales y los fondos públicos". Ruíz de Olabuénaga niega que la subvención del gobierno sea otra característica que marque las iniciativas de voluntariado: "No es cierto, el 40% de estas entidades se abastece gracias a los socios, las campañas, etcétera; el sector público contribuye con sólo el 32%".

En el libro hay una referencia explícita a esa cuestión: "Llama poderosamente la atención el olvido, más bien recelo, con el que la hacienda española trata a este sector, que lejos de vivir del apoyo público, depende en su gran mayoría de su propio esfuerzo y de la contribución filantrópica de la sociedad española".

"El voluntariado en Cataluña está por encima de la media", de acuerdo con Ruíz Olabuénaga. En Cataluña el 9,9% de los ciudadanos hace algún tipo de voluntariado, lo que equivale a unas 500.000 personas, según datos de un estudio sociológico que el Institut Català del Voluntariat encargó al Institut DEP.

Este estudio constata la mayor proporción de hombres (63%) que de mujeres (37%) y de jóvenes que de ancianos (los mayores de 65 años representan el 11%). Además señala la mayor implantación de voluntarios en la ciudad de Barcelona y en los municipios de entre 5.000 y 20.000 habitantes, el superior nivel de formación académica y el elevado peso de los estudiantes entre los voluntarios.

Múltiples funciones

Las actividades que realizan los voluntarios tienen muchas dimensiones. Entre ellas, destacan las actividades socioculturales y de participación comunitaria que representan un 39,4% del voluntariado.Las personas que se dedican de forma altruista a impartir algún tipo de enseñanza o formación son el 29% y la atención y acompañamiento a personas necesitadas representa un 26,5%.

Pese a que el movimiento del voluntariado está en alza en los últimos años, sus protagonistas siguen quejándose de estar en el olvido y de falta de reconocimiento del trabajo que realizan. En el primer Congreso Europeo del Voluntariado, celebrado en Sitges hace dos años, se señaló la necesidad de que la Unión Europea creara algún organismo específico de apoyo al voluntariado. También en esa reunión se abordó cómo mejorar la forma de relacionarse entre el voluntariado y las administraciones, ya que a menudo la comunicación entre ambos se ve entorpecida por todo tipo de trámites.

El estudio de la Fundación BBV pone de manifiesto que en los servicios sociales hay un sistema mixto ya que buena parte de las funciones productivas y financieras son asumidas por el Estado, pero las empresas privadas, por una parte, y las organizaciones voluntarias, por otra, también participan en la provisión de estos servicios.

Por ejemplo, según los datos de IDESCAT, en 1995 había en Cataluña un total de 31.008 plazas residenciales para personas mayores. De ellas, el 20,5% en residencias públicas, el 35,7% eran residencias dependientes de organizaciones no lucrativas y el 43,8% correspondían a residencias privadas sin ánimo de lucro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de junio de 2000

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