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Las autoridades bursátiles propugnan unas auditorías más independientes

En la cumbre de Sydney, los representantes de las comisiones de valores de todo el mundo no sólo abordaron la homogeneización de los criterios contables que han de aplicar de ahora en adelante.Otro de los asuntos que arrancó intensos debates fue el papel que deben desempeñar las auditoras en el actual mercado bursátil mundial, en el que cada vez hay mayor demanda de independencia y transparencia.

El planteamiento que cuenta con más apoyos dentro de IOSCO -que en España ha repetido en diversas ocasiones el presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Juan Fernández-Armesto-, es que este tipo de empresas sean absolutamente independientes de las entidades cuyas cuentas han de analizar.

Es más, la opinión más generalizada e impulsada por la estadounidense Securities and Exchange Commission (SEC), es prohibir que una auditora preste ningún servicio adicional a la entidad que analiza. Cada vez es más habitual que la empresa auditora dé varios servicios a sus clientes.

Las autoridades bursátiles ven con cierta preocupación esta multiplicidad de servicios, por el hipotético efecto que pudiera tener en la calidad de su labor principal y el consiguiente efecto distorsionador para el inversor.

En algunos países, como España, los organismos de supervisión bursátil ya están empezando a exigir a las empresas que detallen y desglosen todas los servicios que les ofrece su auditora y lo que pagan por ellos.

Por su parte, las auditoras siempre han mantenido que todos los servicios que ofrecen a una sociedad son absolutamente independientes entre sí y que no influyen de ninguna manera en su labor central, vigilar las cuentas de la empresa que requiere sus servicios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de junio de 2000