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LA SITUACIÓN DEL PSOE

González critica a los socialistas que olvidan el papel del PSOE en la modernización de España

El ex secretario general del PSOE Felipe González lamentó ayer que su partido no defienda el cambio que propició como organización política y como Gobierno, y reprochó que incluso logros que son mérito específico del PSOE se los apropie la derecha en medio de la pasividad de los socialistas. En un homenaje al ex dirigente de UGT Manuel Garnacho, González pidió que si sus compañeros van a "jubilar" a la generación de Suresnes -los jóvenes que conquistaron la dirección del PSOE en 1974- se sientan, al menos, "medio kilo más orgullosos de lo que hicieron que la derecha".

González señaló que los socialistas tienen por delante un desafío apasionante de cara a la sociedad pero auguró que "los nuevos inicios necesarios" no serán posibles si se pierde la identidad y los valores que siempre han guiado al socialismo democrático. Tampoco irán en la buena dirección, pronosticó, si creen que tienen que "pedir perdón" permanentemente.El ex presidente del Gobierno hizo esas afirmaciones durante su intervención en un acto de homenaje, en el Palacio de Congresos y Exposiciones, al ex dirigente de UGT Manuel Garnacho, uno de los asistentes a la histórica reunión de Suresnes. Entre el público se encontraban numerosos dirigentes socialistas y centenares de ugetistas. Asistieron al acto el presidente de la Comisión Política del PSOE y de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves; el ex secretario general del PSOE Joaquín Almunia; el ex ministro del Interior José Luis Corcuera y el ex candidato a la presidencia del Gobierno José Borrell. Chaves declaró posteriormente que está de acuerdo con González en que "no se puede construir un proyecto creíble sin reivindicar la etapa anterior".

Si el pasado sábado Felipe González amonestó a sus compañeros de partido por lo que él considera ausencia de respuesta a actuaciones reprobables del Gobierno, ayer se mostró dolido por no apreciar en los socialistas una reivindicación del papel del PSOE en los años de la transición a la democracia. Mucho de lo que ayer dijo Felipe González tiene que ver con la respuesta, insatisfactoria y sorprendente para él, que algunos dirigentes socialistas han dado a sus reflexiones sobre el impulso que dieron los socialistas, aun estando en la oposición, para que de las Cortes democráticas de 1977 saliera una Constitución.

Reivindicar Suresnes

El hecho de que Garnacho estuviera en el congreso socialista de Suresnes le sirvió para empezar la reivindicación de las transformaciones promovidas desde entonces por el PSOE. "Manolo", dijo dirigiéndose a Garnacho, "tú y yo estuvimos en Suresnes, y quizá la compañera Rosa Díez creyó que le reprochaba algo, y no, ni mérito ni demérito, estábamos allí porque nos tocó". González aludía de esa manera a la reunión del Comité Federal del PSOE en la que dijo que él sí había estado en Suresnes, en alusión a la frase con que Díez abre su manifiesto como candidata a secretaria general: "Yo no estuve en Suresnes".

"Sólo sabiendo de dónde se viene", advirtió González, "se puede tener orientación sobre dónde se quiere ir; hay mucha gente que cree que renovación o refundación significa olvidar de dónde se viene e incluso que hay que pedir perdón por venir de donde se viene; cosa que consiguieron los nazis de sus víctimas".El ex presidente del Gobierno dio por supuesto que el PSOE tiene que empezar una nueva etapa. "Sólo respetando y defendiendo de dónde se viene pueden afrontarse los nuevos inicios; y Manolo Garnacho sabe mucho de eso, porque ha puesto en práctica muchos inicios sin cambiar de identidad y basándose en valores", agregó. En tono serio, en algunos momentos doliente y en otros enérgico, González prosiguió su alegato: "Siento y temo la pérdida de identidad de nuestra gente, que habiendo sido protagonista del cambio histórico más importante de este país parece que no lo asumen; no asumen la identidad de ser los protagonistas de ese cambio; queremos borrarlo de la memoria para que se queden también con esa etapa los que no defendieron la Constitución", dijo en referencia al PP. "Si se pierde la identidad se pierden los valores", reiteró.

Tras ironizar acerca de las invocaciones que se hacen a veces a "esa coña y tontería del hiperliderazgo", subrayó: si las transformaciones "se hicieron porque era lo que había que hacer por convicciones de socialistas, os pido que a los de Suresnes nos jubiléis de una puñetera vez, pero, por favor, sentiros solo medio kilo más orgullosos que la derecha, os lo pido, sólo un poco más".

A propósito de la renovación del partido, el presidente de la Junta de Andalucía y de la Comisión Política del partido, Manuel Chaves coincidió en que ésta "no pasa por tratar de olvidarse o superar" el periodo de los gobiernos socialistas, aunque "también hay que mirar hacia delante".

González elogió, y aseguró compartir, la libertad con que se ha solido expresar el veterano ugetista Manuel Garnacho y criticó de paso a quienes en su partido no quieren quedar mal con nadie. "Podemos expresarnos con libertad, a veces equivocándonos, sin temor a que los tertulianos nos machaquen; pero ahí está el coro de compañeros del partido temerosos de que los vayan a calificar", señaló González, que parafraseó una cita del fundador del Opus Dei, Josemaría Escrivá: "No soy moneda de cinco duros que a todo el mundo guste, y en este partido hay compañeros que quieren gustar igual a Pedro J. Ramírez que a Lito, y ambas cosas son díficiles de combinar", dijo refiriéndose al director de El Mundo y al dirigente sindical que sustituye a Garnacho en la federación del Metal y de la Construcción, Manuel Fernández, Lito , que estaba sentado en primera fila.

González remató: "Siempre he estado disponible para el partido pero ahora mi disponibilidad tiene un límite; no apoyaré algo en lo que no esté de acuerdo, aunque tampoco lo criticaré".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de mayo de 2000

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