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El MNAC acoge una exposición de tejidos egipcios de los siglos I al XV

Ya casi se había entrado en el Renacimiento y los grandes nobles occidentales seguían vestidos con tejidos cuyos motivos decorativos se remontaban al Egipto romano. El intrincado hilo de relaciones que explica esta aparente paradoja es uno de los diferentes alicientes de la exposición Egipte, entre el Sol i la Mitja Lluna, que hasta el 23 de julio puede verse en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC).Se trata de una exposición de pequeño formato que organizó el pasado año el Centre de Documentació i Museu Tèxtil de Terrassa y que ahora se presenta en Barcelona ampliada con siete piezas del mismo periodo que recientemente han ingresado en el MNAC. El sol al que hace referencia el título es el del Egipto faraónico, con cuyo final arranca la exposición y del que puede verse el fragmento de un sudario del siglo I después de Cristo realizado en lino y con pinturas que representan a Osiris. La media luna es la de los otomanos que dominaron Egipto desde el siglo VII, si bien buena parte de las piezas exhibidas no son islámicas, sino coptas, es decir, cristianas.

Pedagógica

De hecho, la exposición no sólo tiene un fuerte carácter pedagógico respecto a los diferentes tipos de tejidos y motivos decorativos, sino que también permite conocer la manera en que la iconografía del mundo antiguo se transmitió hasta el románico a través de estos tejidos.

Dividida en cuatro apartados más un anexo, la exposición se centra primero en el país del Nilo como encrucijada de culturas; sigue después con la riqueza textil de Egipto, país que por sus condiciones climáticas y su larga tradición funeraria ha conservado una cantidad de tejidos antiguos muy superior a la que pueda encontrarse en algunos países europeos. Los primeros tejidos encontrados son de lino, después, en el siglo V después de Cristo, llegó la seda desde Oriente y posteriormente se conoció el algodón. La tercera parte de la exhibición se centra en la difusión del cristianismo en Egipto a través de Alejandría, ciudad cosmopolita marcada por la cultura helenística así como de los monasterios coptos repartidos en todo el país. Finalmente, el cuarto apartado analiza los diferentes motivos artísticos que aparecen en los tejidos y que se relacionan tanto con el mundo grecorromano como con el persa o el bizantino.

El anexo de la exposición lo constituyen siete piezas de tejido -como el resto de los presentados se trata de pequeños fragmentos- que han ingresado recientemente en la colección del MNAC a través de donaciones. En Cataluña existe una cierta tradición de colección de tejidos egipcios que se inició en los años cincuenta, cuando los empresarios textiles de diversas ciudades catalanas se dejaron seducir por los tejidos exóticos y comenzaron a comprar obras en sus diferentes viajes. En el marco de la exposición, se celebrará el 8 de junio una mesa redonda sobre el legado del Egipto copto en el arte medieval.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de mayo de 2000