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FÚTBOL Liga de Campeones

La explosión de Angulo El valencianista fue despedido como un héroe tras marcar dos tantos y forzar un penalti

Un gol muy temprano, otro casi en el descanso y un penalti para que en el descuento Mendieta metiera el tercero. No se puede pedir más. Angulo, el centrocampista del Valencia, llevó de la mano a Mestalla al éxtasis con una primera parte perfecta. El partido de su vida. La pesadilla del Barça. Formado en la cantera del Sporting, le bastó a este espigado joven de 22 años media hora para que su equipo perforara tres veces la portería de Hesp. Deseado por medio calcio tras su exhibición ante el Lazio, el jugador se consagró ayer en la semifinal de la Liga de Campeones. El mejor escaparate de Europa. Primero recogió un rechace de la nerviosa defensa del Barça para meter el primero (m. 10), luego empalmó un pase en profundidad de Kily González (m. 43) y en el momento más psicológico fue derribado por Puyol para que subiera el tercero (m. 47). Mestalla ya tiene a su héroe y medio billete para París. El estadio se tiñó de blanco cuando Claudio López, el demonio del Barça, metió al final del partido el cuarto.Angulo recordó al Barça el mal sueño de Stanford Bridge y del Chelsea y luego el Piojo volvió a ser el martillo azulgrana de siempre, el del golpe definitivo. Pero el protagonismo fue para este joven asturiano que se redimió ante medio mundo. Había atravesado una crisis de juego en la primera vuelta de la temporada y la ha acabado como el mejor de su equipo. Estuvo largo tiempo en el banquillo hasta que volvió a jugar aprovechando una lesión de Mendieta. Y entonces explotó. Tanto es así, que Héctor Cúper optó por quitar del equipo a Juan Sánchez para colocarle como interior. Y ya no se ha movido. Ayer volvió loca a toda la defensa del Barça equilibrando el gol en propia puerta de Pellegrino. Van Gaal, siempre reacio a los cambios, dejó en el vestuario en el descanso a Puyol y dio entrada a Bogarde. Reiziger, a partir de ese momento, se encargó de vigilarle. Pero la aportación de este jugador de la sub-21 fue inmensa: en 45 minutos obligó al Barça a revivir la pesadilla ya dura de Stanford Bridge y del Chelsea.

Magistral centro de campo

Angulo. O Mendieta. O Kily González, que envió un balón al palo. Todo el flamante centro del campo del Valencia se agigantó con la misma proporción que fueron menguando todas las figuras del Barça. Rivaldo, tan necesario ayer por la ausencia de Figo, no estuvo fino. Y eso que fue, posiblemente, el azulgrana más incisivo de cara al gol. Obsesionado con ganar la Liga de Campeones -es, con Raúl, empatado a diez goles, el máximo realizador del torneo-, el zurdo lo intentó desde su reivindicado puesto de media punta. Primero con un disparo fortísimo dentro del área que despejó Cañizares (m.13). Después, aprovechó luego un error de Farinós y envió un balón cruzado por un palmo (m.14). Y, por último, lo probó después de otro disparo lejano (m.17). Pero luego, como todo el Barça, se apagó. Van Gaal le acabó quitando de la zona de entre líneas en beneficio de Lítmanen. Pero tampoco funcionó.

Fueron otra vez Mendieta y Farinós quienes estuvieron cerca del cuarto. Y cuando parecía todo definitivo, Claudio López, en una jugada de billar, metió el cuarto. El Piojo le había endosado 11 goles en 13 encuentros al Barcelona y no quería irse sin sumar uno más. Y eso que fue de los más discretos, pues estuvo bien marcado por Reiziger. Fue la rúbrica, mientras Kluivert, que venía de marcarle ocho goles en otros tantos partidos al Valencia, se quedó esta vez sin marcar. Todos los goles los marcó el Valencia, la maldición de los azulgrana, que tiene un pie en París. Y el Barça, está abocado otra vez a forzar, tentando la suerte, jugando con fuego, a repetir noches como la del Chelsea que no siempre se pueden repetir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de mayo de 2000