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La agenda española

José María Aznar, que juró ayer por segunda vez su cargo como primer ministro español, se enfrenta a un reto y a una oportunidad.El reto es que, tras la victoria del centro derecha en las elecciones del mes pasado, no debería relajarse tanto que pierda la oportunidad de completar reformas importantes pero difíciles. (...) Su primera prioridad debería ser flexibilizar un rígido mercado laboral. El alto coste del despido hace que las compañías todavía se muestren reticentes a contratar personal. Ésa es la razón por la que una tercera parte de la mano de obra tiene contratos eventuales y por la que el desempleo sigue siendo uno de los más altos de la Unión Europea. (...) En segundo lugar, debería seguir desarrollando la desregulación de la energía y las telecomunicaciones, sectores en los que los precios todavía son establecidos por el Gobierno y se mantiene a raya a los competidores fijando condiciones que favorecen a los proveedores dominantes ya existentes. (...) El otro asunto urgente pendiente es la necesidad de resolver la tensión regional. En la última década, España ha pasado de ser uno de los países más centralizados de Europa a convertirse en uno de los más descentralizados. Pero el proceso no quedará completo sin un consenso más amplio sobre el País Vasco, atormentado por la violencia. (...)

Por encima de todo, trátese de Euskadi o de economía, Aznar no debería perder el tiempo. Su posición se ve favorecida por el crecimiento económico y la desorientación de la oposición política, pero ninguna de estas ventajas durará indefinidamente.

Londres, 28 de abril

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