Ortuño pide a los kosovares que vean a los soldados de la Kfor "como amigos"

El teniente general español Juan Ortuño, de 60 años, que ayer tomó en Pristina posesión del cargo de jefe de la Fuerza Internacional para Kosovo (Kfor), expuso su visión para el futuro de la provincia serbia administrada por la ONU: un Kosovo democrático, multiétnico y económicamente desarrollado. El general Ortuño envió además este mensaje a los albanokosovares: cuando ven a un soldado de la Kfor, están viendo a un amigo.

El nuevo máximo responsable de la seguridad en Kosovo, el general español Juan Ortuño, apeló ayer a los kosovares a colaborar con los soldados de la Kfor en sus esfuerzos por asentar la paz e impulsar la reconstrucción de la provincia. Después de tomar posesión del mando de los 44.000 efectivos de la Kfor, Ortuño explicó su visión del futuro de Kosovo: "Democrático, multiétnico y económicamente desarrollado".En una ceremonia celebrada en un auditorio del centro de Pristina, a la que asistieron unos centenares de militares, diplomáticos y funcionarios internacionales, además de la prensa local y extranjera, Ortuño declaró: "Recuerden que, cuando ven a un soldado de la Kfor, se trata de un amigo que ha venido aquí para ayudarles". Ortuño recibió la bandera de la Kfor de manos del jefe de las fuerzas de la OTAN en Europa, el general Wesley Clark, a quien se la había entregado un momento antes el comandante saliente de la Kfor, el alemán Klaus Reinhardt. Ortuño se convierte así en el máximo responsable de la seguridad de los casi dos millones de habitantes de Kosovo. Los 44.000 soldados que el militar español tiene ahora a sus órdenes proceden de 39 países. La mayoría están desplegados en Kosovo, pero también hay unidades de apoyo logístico en Albania y Macedonia.

Asume el Eurocuerpo

Ortuño, como jefe del Eurocuerpo, llegó a Pristina con una plantilla de 350 personas procedentes de la sede de esa fuerza en Estrasburgo. El Eurocuerpo se compone de militares de Alemania, Francia, Bélgica, Luxemburgo y España, y ahora se convierte en el núcleo duro de la Kfor. La OTAN, que tiene el mando de la Kfor, dejó sus operaciones en Kosovo en manos del Eurocuerpo. El general Clark, ya a punto de dejar su mando como comandante en jefe de la OTAN y de pasar a retiro, alabó tanto el trabajo de Reinhardt como la capacidad de Ortuño, y se mostró confiado en haber dejado Kosovo en buenas manos.

El reto que Ortuño tiene por delante será garantizar la seguridad de las minorías, en especial los serbios y gitanos que aún quedan en Kosovo, y establecer las condiciones para que puedan retornar a sus casas los que han huido, que se estiman en unos 200.000.

Como jefe de la Kfor, Ortuño tendrá que colaborar estrechamente con el administrador civil de la ONU para Kosovo, el francés Bernard Kouchner, que asistió a la ceremonia de toma de posesión del general español. Ortuño recibió ayer a su compatriota Javier Solana (encargado de la Política Exterior y de Seguridad de la UE) y al comisario europeo de Exteriores, el británico Chris Patten. Solana y Patten, en una visita relámpago a Kosovo, no asistieron a la toma de posesión, pero se reunieron inmediatamente después con Ortuño.

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Solana declaró ayer en Pristina que es lógico que el Eurocuerpo se haya hecho cargo de las fuerzas de paz en Kosovo. "Los europeos contamos con el 80% de las tropas sobre el terreno", recordó Solana en una rueda de prensa con Patten y Kouchner. Sostiene Solana que la seguridad es una condición imprescindible para la convivencia de las distintas etnias de Kosovo: "Primero tenemos que garantizar que la gente deje de matarse los unos a otros. Sólo después se puede intentar que se conviertan en buenos vecinos".

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