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Reportaje:

El cartílago de tiburón no cura el cáncer

"Una investigación británica no encuentra ninguna correlación entre los estudios de derecho y los partos por cesárea", rezaba el titular despachado hace unos meses por una agencia de noticias estadounidense. ¿Alguien se había vuelto loco en la Redacción de esa agencia? Pues no: el estudio no sólo existía, sino que había sido realizado por el University College de Londres y publicado por la revista médica más prestigiosa del mundo, The Lancet.Las redacciones de los periódicos se ven inundadas a diario por estudios científicos, informes técnicos, conclusiones expertas, comunicaciones de congresos y reseñas de revistas especializadas que las más de las veces abruman la paciencia y ponen a prueba los límites de la compasión humana. La pesadilla de un editor de periódico es que, el día en que un científico cure el cáncer de verdad, la nota de prensa se pierda en la papelera sepultada bajo dos toneladas de soporífera morralla más o menos disfrazada de ciencia presentable.

Pequeña antología de investigaciones grotescas o desencaminadas que inundan los medios de comunicación

Director: Phil Karlson. Intérpretes: Robert Francis, Donna Reed, Mary Wynn.

En ocasiones, los estudios no son tan irrisorios en su forma original como en la versión que llega a las redacciones. Por ejemplo, el Prudential Center for Health Care Research (Atlanta, EE UU) publicó el año pasado que el 33,9% de los pacientes ancianos solía entender mal las explicaciones del médico sobre sus dolencias, lo cual dificultaba a menudo que siguieran correctamente los tratamientos. Hasta ahí, todo bien, más o menos, pero la forma en que una agencia de noticias presentó el hito histórico era como para caerse de espaldas: "La edad avanzada causa problemas en el tratamiento a los ancianos". Estos ancianos es que son de lo que no hay. Pero ¿quién les manda ir a la consulta con esa edad tan avanzada, hombre de Dios?

He aquí otro titular de agencia sobre una investigación pergeñada por la Universidad de Tejas: "Un estudio alerta sobre los peligros que entraña para el feto el consumo excesivo de alcohol durante el embarazo". ¿Quién lo hubiera imaginado? Y tomen aire antes de leer este otro, referente a un trabajo de la Universidad de Hamilton (Canadá): "Un estudio indica que la primera mirada de un bebé es el primer paso de su aprendizaje visual". Vivir para ver.

"El cartílago de tiburón no cura el cáncer, según un estudio norteamericano" era la conclusión de un trabajo publicado por el Centro para el Tratamiento del Cáncer de Arlington Heights (Illinois, EE UU). A estos investigadores no les va a faltar trabajo en el futuro, ya que podrán pasarse el resto de sus vidas demostrando que los cuernos del antílope no curan la artritis reumatoide, que las plumas de gallina no mejoran en absoluto los síntomas de la tendinitis y que la espuma de afeitar carece del menor efecto sobre la prevención del contagio de las hemorroides. ¿O era al revés?

La lista de cosas que no curan el cáncer debe ser extensa, ciertamente. Hablando más en general, con las cosas que no funcionan se podrían anegar varias bibliotecas en soporte papel o CD-ROM. He aquí un ejemplo, tomado de New England Journal of Medicine: "Los nuevos fármacos antidepresivos no reducen el número de caídas entre los pacientes ancianos". Vaya por Dios, pues entonces ¿para qué demonios toman antidepresivos los ancianos? ¿No será para la depresión?

Cuando escasean los datos sobre la realidad, una estrategia común es preguntar a la gente lo que piensa sobre la realidad, y así siempre se puede conseguir una conclusión del tipo "el tantos o el cuantos por ciento de los hombres de tal o cual edad creen que la gestión sanitaria le va bien o muy bien a todo el mundo, menos a ellos mismos". Un ejemplo es el macroestudio del Departamento de Educación para la Salud de la Universidad de Maastricht, realizado en estrecha colaboración con la Escuela de Educación de la Universidad de Birmingham, y que alcanzó la siguiente conclusión: "El 27,7% de los escolares con edades comprendidas entre los seis y los 16 años es incapaz de citar tres desventajas de fumar".

Una variante de esta técnica consiste en comparar lo que la gente dice con lo que luego hace, como en este ejemplo que un equipo de psicólogos de la Universidad de Colorado presentó en la última reunión de la Asociación Americana de Psicología, celebrada en Boston (Massachusetts): "Los conductores que no creen ser agresivos pueden ser tan peligrosos como los que admiten serlo". Realmente, cuando a uno le pasa una furgoneta por encima, las creencias del conductor son lo que menos pesa.

En la misma reunión de Boston, el investigador Thanos Patelis, de la Universidad de Nueva York, presentó unos análisis psicológicos que les había hecho a 15 supervivientes de una catástrofe aérea y logró el siguiente titular de agencia: "La salud mental de quienes sufren un accidente de avión es mejor que la de los pasajeros que no lo sufren, según un estudio". Verdaderamente, el que no tiene una buena salud mental es porque no quiere. ¡Con lo fácil que es tener un accidente de avión!

Con las correlaciones estadísticas se puede alcanzar casi cualquier conclusión imaginable. Por ejemplo, un estudio dirigido por Philip Leadbitter, de la Universidad de Wellington (Reino Unido), publicado recientemente en la revista Thorax, asombró al mundo en septiembre pasado con el siguiente resultado: "Los bebés que miden más de 50 centímetros al nacer son más propensos a padecer asma de mayores". La comunicación que difundía el trabajo aclaraba unos párrafos más abajo, tal vez de modo algo gratuito: "Ésta es la primera investigación que relaciona ambos conceptos".

¿Más correlaciones? He aquí algunas más: "Los consumidores de café tienen menos riesgos de ataques cardiacos que los que consumen té" (Journal of Epidemiology and Community Health). "Las experiencias trágicas disminuyen el número de hijos varones" (British Medical Journal). "Las temperaturas estivales favorecen la concepción de varones, mientras que el invierno es más propicio para engendrar hembras" (comunicación presentada en el Congreso Europeo de Urología celebrado hace tres semanas en L'Aquila, Italia). "Los fumadores que cambian de marca tienen más tendencia a dejar de fumar" (Anales de Medicina de la Conducta). Pero, por otra parte, "los jóvenes que usan prendas con marcas de tabaco fuman más" (American Journal of Public Health). Sin necesidad de hacer ningún estudio, podríamos añadir con toda confianza: "Los hombres que fuman más de dos paquetes diarios tienden a llevar un mechero en el bolsillo".

El siguiente despacho de agencia llegó el pasado 11 de enero: "El riesgo de morir en un accidente de coche aumenta notablemente a medida que aumenta el número de pasajeros que van en el vehículo, según un estudio que publica la última edición de Journal of the American Medical Association". Esta revista, en realidad, se refería al riesgo de morir del conductor.

Sin ánimo exhaustivo concluimos con una rápida lista de titulares de agencia recibidos en las últimas semanas:

- El asesoramiento psicológico aumenta las posibilidades de embarazo.

- La mezcla de fármacos con hamburguesas ayuda a los niños seropositivos.

- Pensar dificulta la conducción, según investigadores españoles.

- La expresión abierta de los pensamientos beneficia a los pacientes con trasplante de riñón.

- La gente pesimista se muere antes, según la clínica Mayo.

- El divorcio después de los 40 sienta mejor a las mujeres.

- La calva puede hacer perder a un político un 30% de votos.

En fin. Lo más probable es que usted no esté leyendo este párrafo, ya que el 80% de los lectores nunca llega al final de los artículos. Pero si esta antología se le ha quedado corta, no desespere: el avance de la ciencia es imparable, y prometemos nuevas entregas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de abril de 2000