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El escaño del Senado estuvo a punto de romper el consenso

La intención de repartir entre dos personas el peso del escaño en el Senado y el de la portavocía en la Asamblea de Madrid estuvo a punto de romper el consenso entre las distintas familias de los socialistas madrileños (renovadores, guerristas, Izquierda Socialistas, borrelistas y renovadores por la base). Hasta ahora, Jaime Lissavetzky soportaba sobre sus hombros la doble condición de portavoz en la Asamblea y la de senador en representación de la Cámara madrileña. La necesidad de sustituirle en estas tareas, al haber salido elegido diputado en las últimas elecciones generales, ha sido la ocasión para que un grupo de renovadores intentara que Pedro Sabando no acumulase ambos cargos, como al final ha ocurrido.Los argumentos de este grupo se basaban en que al estar el candidato a la portavocía apoyado por los guerristas, sería bueno que el escaño del Senado estuviera en manos de los renovadores. Por el contrario, los demás sectores ni veían a Sabando como guerrista, ni lógico que la representación socialista por la Asamblea en el Senado fuera distinta al papel de portavoz. Tampoco veían congruente que, en la actual situación, un cambio así sirviera, al final, para ahondar el frente partidista abierto dentro del socialismo madrileño.

Según fuentes de la Federación Socialista Madrileña, el consenso sobre la figura de Pedro Sabando como mejor propuesta ha sido prácticamente unánime. Ayer, todo quedaba cerrado; al menos de momento, que en política es casi para siempre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de abril de 2000