Descansar y cumplir ritos
José María Aznar aprovechará esta semana, antes de abordar en profundidad el proceso de diálogo y negociación con sus socios de CiU y de CC, para descansar un poco de la agitada campaña electoral y cumplir con alguno de esos ritos que él ha establecido como sagrados en el PP. Para empezar, ayer tarde inauguró de improviso la sede del PP en el barrio madrileño de Moncloa, que está situada en la calle de Ferraz a unos metros del cuartel general del PSOE. Hoy mismo viajará hasta Quintanilla de Onésimo, en Valladolid, para comer, pasear y retratarse por la plaza del pueblo que le sirvió durante una época de residencia de verano. En Quintanilla suele echar una partida de dominó cuando reinicia su actividad tras las vacaciones o en la última jornada de cada campaña. El viernes pasado no le dio tiempo. Por eso cumplirá hoy con esa cita personal.
El jueves se desplazará a Valencia, una de las comunidades que más réditos en votos le ha aportado de nuevo en esta cita con las urnas. Esa mañana pasará por algun pueblo de esa comunidad, luego presenciará la tradicional mascletá en la plaza del Ayuntamiento, en el primer día grande de las Fallas, y comerá una paella en la playa de la Malvarrosa, donde hay un restaurante con su apellido que le gusta frecuentar. El viernes recibirá en La Moncloa, en cena privada, al primer ministro portugués, el socialista António Guterres.
Guterres no ha sido el único líder europeo socialista que le ha felicitado por su triunfo. Aznar conversó ayer con Tony Blair, el primer ministro británico, y con responsables de otros países.


























































