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Un ataque contra tropas francesas en Mitrovica deja 40 heridos.

La dividida ciudad de Mitrovica vivió ayer un nuevo estallido de violencia étnica. Dieciséis soldados franceses de la Kfor, 20 serbios y tres albaneses resultaron heridos como consecuencia de la explosión de varias granadas de mano y diversos disparos, según informó Mark Cox, portavoz de la fuerza multinacional para Kosovo. Los hechos se produjeron en el norte de la ciudad, habitado por serbios, pero dentro del sector conocido como Pequeña Bosnia, donde residen la mayor parte de los 1.000 albaneses que resisten entre 10.000 serbios al norte del río Ibar.

Con cerca de 40 heridos, un niño entre ellos, este incidente se ha convertido en uno de los más graves ocurridos en Mitrovica, símbolo de la división de Kosovo. "El ataque comenzó [cerca de las 13.00 horas] después de una pelea entre jóvenes serbios y albanokosovares", según informó Philippe Pacaud, portavoz de la misión de Naciones Unidas para Kosovo (Unmik) en Mitrovica. Inmediatamente después de que un joven albanokosovar disparase con un rifle de caza sobre otro joven y le hiriese, un grupo de albanokosovares que estaban en una casa cercana lanzaron al menos dos granadas de mano sobre el lugar de los disparos. En ese momento, tropas francesas de la Kfor se disponían a rodear la casa donde se había producido el tiroteo para su registro, por lo que la explosión de las granadas les alcanzó de pleno. Aun así, ninguno de los soldados franceses sufrió heridas de gravedad. No corrió idéntica suerte uno de los heridos serbios, que a última hora de ayer permanecía en el hospital en estado crítico. "Veinte serbios han ingresado en el hospital con heridas leves, pero uno de ellos estaba herido de gravedad", aseguró Marko Jaksic, jefe de cirugía del hospital serbio de Mitrovica.A pesar de que la violencia cesó a última hora de la mañana, una extrema tensión se vivía ayer por la noche en Mitrovica. Fue entonces cuando comenzó a circular una versión distinta de los hechos. Diferente al relato ofrecido por el portavoz de Kfor, un grupo de albanokosovares que huyeron del norte al sur de la ciudad aseguraron haber sido expulsados por los serbios que lanzaron granadas sobre sus casas. "Casa por casa lanzaron granadas para expulsarnos", aseguró uno de los albaneses huido del norte. El hecho de que tropas francesas de la Kfor continuasen ayer por la noche con el registro de casas en busca de sospechosos hacía temer nuevos incidentes.

Más militares y policías de la ONU reforzaban ayer con su presencia ambos lados del puente donde anoche se reunían grupos de serbios y albaneses. Enfrentados a menos de 20 metros, pero separados por carros blindados y alambradas. Tanto Kfor como Naciones Unidas, ansiosas de demostrar su apoyo a un Kosovo multiétnico, han hecho una enorme demostración de fuerza al intentar que los albaneses regresen a sus casas, a pesar de que los serbios claman que su vuelta pone en peligro su propia seguridad.

Dividida en dos partes, Mitrovica fue escenario el pasado mes de febrero de violentos incidentes entre serbios, albaneses y tropas de la Kfor, que se cobraron 10 muertos y más de 20 heridos, entre ellos tres soldados franceses que fueron atacados por un francotirador albanokosovar. Convertido hoy en un enclave serbio, el norte de Mitrovica escapó el pasado verano a la venganza albanokosovar al tomar las tropas de la Kfor el puente que separa a una comunidad de otra.

Al comienzo de los bombardeos de la OTAN, el 24 de marzo del año pasado, los paramilitares serbios también tomaron el puente. Negaron el paso al norte a cualquier albanokosovar que quisiese llegar a su casa y expulsaron hacia el sur a todos aquellos que se resistieron a abandonar sus hogares. En gran medida, el río Ibar es hoy la frontera norte de Kosovo. Una frontera que pretenden mantener los serbios y contra la que luchan los albaneses. Menos de 1.000 albanokosovares viven aún en el sector norte de la ciudad, entre 10.000 serbios. En 1998, unos 95.000 albanokosovares compartían la ciudad con algo menos de 9.500 serbios. Entonces, el norte era mitad serbio mitad albanokosovar.

Los líderes serbios ven Mitrovica como su último bastión frente a los albaneses. Pero en Mitrovica la confrontación no es sólo étnica, sino económica. La ciudad dividida posee en su suelo el 70% de la riqueza minera de la República de Yugosalvia y entierra las mayores concentraciones de zinc y plomo de Europa. Ante tal riqueza, los analistas aseguran que ambas comunidades van a luchar desaforadamente por mantener de su lado el complejo minero conocido como Trepca.

Disturbios para recibir a Clark

El líder serbio de Mitrovica, Oliver Ivanovic, se entrevistó ayer con el jefe de las fuerzas de la OTAN en Europa, Wesley Clark, en el cuartel del contingente multinacional de interposición (Kfor) en la zona albanesa del sur de Mitrovica, y le manifestó su opinión de que los nuevos disturbios de ayer fueron provocados por los albaneses para impresionarle. El general Clark prometió que la Kfor no quiere ver a los serbios huir de Kosovo ni del norte de Mitrovica -el único enclave donde hoy se sienten seguros, tras haber escapado más de 200.000 de otras zonas kosovares al irse su Ejército el año pasado-. Pidió también a los serbios que colaboren con las misiones internacionales en Kosovo, la Kfor y la Administración de la ONU (Unmik).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de marzo de 2000

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