CORRIDA DEL DÍA DE ANDALUCÍA

Un toro de Pereda, indultado en Huelva

Culito hermoseó su nombre en el coso de La Merced, de Huelva. El toro de La Dehesilla, propiedad de José Luis Pereda, sorprendió a todos en la faena de muleta, sacando a la luz una bravura apenas vista en el caballo donde Finito de Córdoba sólo permitió un leve puyazo. La brevedad del encuentro con el del castoreño imposibilitó vislumbrar lo que ocurriría en el último tercio. Buena parte del éxito habrá que anotársela al torero cordobés que, con gran templanza, le fue enseñando a embestir a Culito. Su fijeza y repetitiva embestida hicieron lo demás.Excelente el inicio de la faena, con una rodilla en tierra, manteniendo la muleta a media altura para evitar la caída del toro. Ya en los medios, Finito aprovechó la alegre embestida de su oponente, enjaretando templadísimos y largos muletazos con la derecha. Culito, cada vez más encastado, incluso pareció abandonar su apuntada invalidez haciendo cada vez más largos sus encuentros con el torero. Las tandas, siempre con la derecha, ganaron en ligazón y hondura, incluso Finito se permitió bajar el engaño y arrancar muletazos de sobresaliente calidad.

Cinco toros de La Dehesilla y 2º de María José Pereda, bien presentados, con escasas fuerzas; 6º, inválido; 4º, encastado, bravo en la muleta, indultado

Finito de Córdoba: estocada (oreja); vuelta; salió a hombros. El Cordobés: dos pinchazos y estocada (ovación y saludos); estocada (oreja). Javier Conde: pinchazo hondo -aviso- y descabello (silencio); estocada (silencio). Plaza de La Merced, 28 de febrero. Corrida del Día de Andalucía. Cerca del lleno.

Se le pidió desde el tendido que la faena también debía de contemplar el toreo al natural. Por ahí apretó Culito más de la cuenta, al quedarse corto y sin humillar, y Finito no tuvo más remedio que volver al toreo en redondo, allí donde el toro tenía todo el premio. La plaza, a esas alturas, ya era un auténtico alboroto, y un sector del público pidió el indulto. Finito echó mano de la espada de verdad, arreciando entonces el clamor de la grada para mandar al campo a Culito. El torero aprovechó el tiempo de reflexión del presidente, obsequiando al respetable con muletazos de enorme temple ante la cada vez más repetitiva embestida del toro, incansable en sus acometidas. Una vez indultado, Finito puso la guinda con unos ayudados por bajo portentosos.

A muletazo limpio viajaron Finito y Culito hasta la puerta de chiqueros. Allí se despidieron con un beso del torero. Culito, a padrear. Finito, a bacilar de indulto, que no es cosa de todos los días. Dio la vuelta al ruedo aunque le entregaron dos orejas y rabo simbólicos que hubo de tirar pues ni el público los pidió ni los había concedido el presidente.

Apuntó también destellos de clase Finito en el primero, ante un toro de escasa fuerza, pero con el que porfió y al que consiguió sacarle muletazos muy largos y templados. Al toro le faltó un poco de clase y siempre estuvo por debajo de los intereses del matador.

Buen tono también el apuntado por El Cordobés. Faena con oficio y estilo a su primero, con naturales largos. Buscó siempre los mejores terrenos al toro y allí le muleteó, con sobriedad, con técnica, conformando una faena que, poco a poco, fue calando en el público que siempre espera el lado histriónico de este matador. Cambió el tono del torero en su segundo. Espoleado por el éxito de Finito, El Cordobés quiso aprovechar el tirón y mezcló lo clásico y lo espectacular. No se acopló en los muletazos con la derecha, al contrario que en el toreo al natural, donde hubo mando y temple. Arrimón final buscando el clamor del tendido. Y paseó feliz la oreja.

El peor lote fue para Javier Conde. Se rajó su primero a mitad de faena, cuando apenas Conde intentaba acoplarse a su embestida. Falto de fuerza, el toro empezó a dar arreones. El torero buscó la calle de enmedio. Más complicado aún el que cerró plaza. Un inválido que limitó su presencia a defenderse. Lo intentó, con genio, Conde. El toro se le apagó en un abrir y cerrar de ojos.

Oreja a Barrera en México

El diestro español Antonio Barrera cortó una oreja en la corrida celebrada ayer en Villa de Álvarez (México), informa Efe. Con tres cuartos de entrada, se lidiaron toros de Chinampas, dificultosos. Zotoluco, ovación y oreja. Barrera, oreja y silencio. Cuate Espinosa, vuelta; dos avisos y silencio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 28 de febrero de 2000.

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