Reportaje:EXCURSIONES

El sendero de Tres Picos

A la Peñota, esa montaña de 1.945 metros que alza inmediatamente a poniente de Cercedilla, hurtándole al pueblo el último sol de la tarde, se la conoce también por Tres Picos por su triple cúspide de granito vertical, corona que pone una nota de majestad en la entrada del valle de la Fuenfría. Dos nombres reciben, asimismo, todos los arroyos que envía hacia este valle: el del Collado del Rey o del Colladillo; el reajo Miguel o arroyo del Helecharón, y el Butrón, al que algunos otros, para que haya variación, llaman de Matalobos. Esto de los orónimos doblados se presta a follón y descamino, pero, como decía Cela de los de Gredos, más vale tener que desear.La que recibe un solo nombre, que sepamos, es la vereda de los Poyalejos, la senda que zigzaguea como un rayo por la ladera oriental de la Peñota -la de Cercedilla-, permitiendo salvar los 800 metros de desnivel que hay entre el fondo del valle y la cima en menos de tres horas. Pero éste es un nombre que no significa nada para el moderno excursionista. En vano fatigará los diccionarios al uso: poya, poyal, poyar, poyata, poyato, poyete, poyo... tienen poco que ver con la geografía, y no digamos ya si se troca i griega por elle.

Poyal, poyalejo y poyo son voces desusadas, ecos -como el pueyo aragonés o el puig catalán- del pódium de la ínfima latinidad con que en nuestra sierra se designa a lomas o estribos laterales de las montañas, un poco como los contrafuertes que sirven de apoyo a las catedrales. Hay el poyo Judío, en La Granja; el arroyo de los Poyos, en Manzanares; el hoyo Poyales, en Rascafría... Y sólo en Cercedilla tenemos el poyal de la Garganta, el de Majalaosa, el de Navalaosa, el del Rubio, el de las Vacas, y los Poyalejos a secas; más una fuente y cuatro veredas poyalescas, entre ellas la que hoy nos ocupa.

En busca de esa vereda, esa loma y esa cumbre trina de la Peñota nos llegaremos en tren a la estación de Cercedilla, sita a 1.180 metros de altitud, y sin salir de ella, avanzaremos a pie junto a la vía 1 (dirección Segovia) hasta la boca del túnel, para tomar aquí a la derecha por el paseo de Ródenas, una melancólica senda que trepa en cortos zigzags, entre plátanos y acacias, hasta desembocar en el camino de los Campamentos. Por dicho camino, ancho y bueno, subiremos en media hora al raso de la Hornilla o pradera de los Tres Amigos (1.340 metros), donde yacen las ruinas del campamento de la Peñota, vacías como las cabecitas de aquellos flechas del Frente de Juventudes que aquí canturreaban: "Montañas nevadas, / banderas al viento, / el alma tranquila, / yo sabré vencer".

Pradera de los Curas

Tras rebasar las ruinas y el arroyo del Colladillo y una barrera metálica, descubriremos a la izquierda la pradera de los Curas y el chorro vigoroso de la fuente de la Mina. A su lado nace la vereda de los Poyalejos (señalizada con círculos rojos), la cual culebrea por una brava loma cubierta de galanos pinos albares; loma o poyal que contrasta con la desnudez geológica de la cara sur de la Peñota -causada por un incendio a mediados de siglo-, con "sus pinos pusilánimes y salteados, / su desamparo vegetal", tal como la veía Luis Rosales desde su casa en Los Cerrillos de Cercedilla.

Cumplidas dos horas de marcha, a contar desde la estación, la vereda corta la pista forestal de la Calle Alta y sigue subiendo a repecho, ahora sin más señal que algún hito de piedras, hasta el collado de Cerromalejo (1.776 metros). Por aquí corre la cerca divisoria de Cercedilla y El Espinar, Madrid y Segovia, y pegado a ella, por el lado segoviano, lo hace el sendero GR-10 -señales de pintura blanca y roja-, que asciende hacia la izquierda por entre los últimos pinos hasta el triple acantilado de la Peñota. El más oriental de sus tres riscos cimeros domina como ninguno el valle de la Fuenfría, Cercedilla, Los Molinos y todas esas cosas -poyales, salideros, suertes, herrenes, ejidos...- cuyos nombres se van perdiendo como se pierde el río Guadarrama camino de la llanura.

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Marcha dura y con gran desnivel

- Dónde. Cercedilla dista 57 kilómetros de la capital yendo por la carretera de A Coruña (A-6) y después por la antigua N-VI hasta la localidad de Guadarrama, para desviarse a la salida de este pueblo a la derecha por la M-622. No obstante, el acceso más cómodo y ecológico lo proporcionan los trenes de la línea C-8b de cercanías-Renfe (Teléfono 902 24 02 02). - Cuándo. Marcha con una duración total de cinco horas -14 kilómetros, ida y vuelta-, un desnivel acumulado de 800 metros y una dificultad media-alta, no recomendable con mal tiempo ni mucha nieve.

- Quién. El personal del centro de información Valle de la Fuenfría (carretera de las Dehesas, km. 2; Tel. 91 852 22 13) ofrece gratuitamente mapas del valle y guías con croquis de rutas verdes que coinciden parcialmente con este itinerario. Para más información sobre topónimos de la zona: Guía toponímica de Cercedilla, de Miguel Ángel Sanz Alonso, editada por el mismo Ayuntamiento.

- Y qué más. A pesar de que gran parte del camino está señalizado, es aconsejable la siguiente cartografía: hoja 18-20 del Servicio Geográfico del Ejército, o la equivalente (508) del Instituto Geográfico Nacional; en su defecto, mapa excursionista Sierra de Guadarrama, de La Tienda Verde (Maudes, 23 y 38; Teléfono 91 534 32 57).

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