La carretera de Burgos se convierte en la más peligrosa de la región, con 24 muertos en 1999

La carretera de Burgos (N-I) se convirtió el año pasado en la más peligrosa de la región por su alta siniestralidad. En 1999 murieron 24 personas en accidentes de tráfico en la N-I, frente a las 16 fallecidos en las carreteras de Valencia (N-III) y de Extremadura (N-V). Estos datos se desprenden de las estadísticas de la Dirección General de Tráfico, que revelan en 1999 una cifra de 217 muertos, 14 menos que un año antes. Las carreteras nacionales registraron más percances que las comarcales. Uno de cada tres muertos en accidente de tráfico tenía menos de 30 años.

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El mayor número de muertos en la Comunidad de Madrid se sigue produciendo en las carreteras que conducen a la sierra, ya que la suma de muertos de la N-I y la N-VI (34) es superior a la del resto de las vías. Los datos facilitados por la Dirección General de Tráfico sitúan a la N-I como la autovía con mayor accidentes mortales.El tramo de mayor riesgo de la carretera de Burgos se sitúa entre el kilómetro 63 y el 66 (término municipal de La Cabrera), con siete muertos. Otro de los puntos de la N-I donde hay que extremar la seguridad al volante es el término municipal de El Molar, con cuatro muertos y tres heridos muy graves en tres accidentes.

En la carretera de Valencia hay que tener especial cuidado a la altura del desvío a Rivas- Vaciamadrid y en la bajada a Morata de Tajuña. Ambos enclaves sumaron en el ejercicio pasado siete muertos.

Los conductores que circulen por la N-V tienen que tener en cuenta que el kilómetro 28 (en el término municipal de Navalcarnero), con tres muertos, y el kilómetro 14 (Móstoles) son los puntos de mayor peligrosidad.

Entre Pinto y Valdemoro

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El anillo de circunvalación de la M-40 se coloca como la cuarta vía en número de muertos. Fallecieron 15 personas en la ronda durante el año pasado. La carretera de Andalucía registró 12 muertos. Su punto más crítico es el situado entre los términos municipales de Pinto y Valdemoro.

En la N-VI hubo diez muertos. La autovía con menos siniestralidad fue la carretera de Barcelona: sólo ocho muertos en siete accidentes mortales.

La carretera comarcal más peligrosa es la M-600 (Navalcarnero-Villalba), con cinco muertos, y la carretera de los pantanos, M-501 (tres accidentes con víctimas mortales).

En contra de lo que se pudiera creer, se producen más accidentes mortales de día que de noche, y sobre todo en las horas punta de la mañana y la primera hora de la tarde. El tramo horario donde se sucede un mayor volumen de accidentes es el que va de las nueve a las diez de la mañana (16 muertos), seguido por el de las cinco a las seis de la tarde (15 muertos) y de dos a tres de la tarde (14 muertos).

Uno de cada tres fallecidos tiene menos de 30 años. Y aún las víctimas son más jóvenes si atendemos a que de los 217 muertos, 41 tienen menos de 23 años.

La distracción al volante ha provocado, según el estudio de la DGT, casí un 30% del total de muertos (67 fallecidos), la velocidad inadecuada, 48 muertos (23%), maniobras antirreglamentarias, 28 muertos.

Tres personas murieron al quedarse dormidos al volante, según Tráfico, y otros tres por una enfermedad repentina mientras conducían el coche. Las averías mecánicas originaron sólo tres de los 217 accidentes mortales registrados el pasado año.

La estadística de 1999 trajo un dato esperanzador: descendieron los accidentes mortales. Según los datos facilitados por Tráfico, en 1999 murieron 217 personas, 14 menos que el año anterior.

La siniestralidad en las carreteras de Madrid se ha reducido de forma notable en los últimos años: 360 muertos en 1992, 317 en 1993, 249 en 1994, 252 en 1995, 250 en 1996, 242 en 1997 y 231 en 1998.

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