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Entrevista:MANUEL GALIANA - ACTOR

"Cyrano es paradigma poético de la frustración y del fracaso"

El actor madrileño Manuel Galiana, a pesar de su larga y exitosa trayectoria profesional, confiesa estar "acojonado" ante uno de los más grandes retos de su carrera. Dar vida a uno de los personajes más completos de la historia universal del teatro: el fanfarrón, ingenioso, lenguaraz, espadachín, enamoradizo, ingenioso, vitriólico, narigudo y sensible Cyrano de Bergerac, que inmortalizara Edmond de Rostand inspirándose en un poeta contemporáneo de Molière.El espectáculo, que hoy se estrena en el teatro Español de Madrid, el mismo en el que se inauguró esta obra en España el 1 de febrero de 1899, es un soñado proyecto de Gustavo Pérez Puig, director de este teatro de titularidad municipal. Pérez Puig se ha responsabilizado de la supervisión general del montaje que dirige su esposa, Mara Recatero, con decorados del doblemente oscarizado Gil Parrondo y con casi 60 actores sobre el escenario, entre los que se encuentran Manuel Gallardo, Juan Carlos Naya, Paula Sebastián, Antonio Medina, José Carabias y Ana María Vidal, que visten los más de 160 trajes diseñados por Javier Artiñano.

"Cuando los actores, de jóvenes, decidimos firmemente dedicarnos a este oficio soñamos con abordar ciertos papeles: Hamlet, Romeo, Don Juan y, por supuesto, Cyrano", señala Galiana. "Lo curioso", añade, "es que son personajes jóvenes que siempre hacemos cuando tenemos más edad que la que corresponde al personaje. Ello se debe a que sólo un actor con experiencia, tanto vital como escénica, puede llegar a comprender lo que hay detrás de cada uno de estos personajes", comenta el actor, quien a la hora de elaborar su trabajo en esta obra ha recuperado lo que pensó de cómo hacer Cyrano cuando leyó la obra.

A pesar de que casi tiembla ante lo que considera la gran responsabilidad de interpretar a este personaje, a Galiana no le preocupan los múltiples y afamados Cyranos que ha dado el cine y el teatro desde que Rostand la escribiera en 1897, en 30 días, para ser interpretada por Coquelin, afamado actor francés de la época. En España aún se alaban los trabajos de Manuel Dicenta y Josep Maria Flotats y muchos recuerdan los trabajos en la pantalla de José Ferrer y Gérard Depardieu: "Lo que tienen estos grandes personajes es que no se agotan ni para los actores ni para los espectadores; son personajes que se convierten en arquetipos y terminan formando parte de lo más profundo de nuestra cultura", opina de este texto, al que considera "el más bello paradigma poético de toda la frustración y el fracaso que sufren los seres humanos".

Para Galiana, Cyrano es la tragedia del hombre que nace deforme y con enorme talento: "Pero esa inteligencia, en vez de acobardarlo, lo envalentona, al tiempo que emana de él la mayor de las ternuras e impone respeto con su espada y su palabra", dice el actor, que el pasado año sumó el Premio Nacional de Teatro a sus galardones anteriores.

Pero, para respeto, el que le produce interpretar a Cyrano: "Acojona, es mucho este Cyrano; de todos los personajes que he hecho en mi vida, Cyrano es el que más se apodera de uno, no puedo dejarlo colgado en el camerino, se me mete en las entrañas todo el día...; este Cyrano me está costando mucha emoción", y añade: "Hay que ser muy troncho para no vibrar con Cyrano", comenta el actor, quien en más de un ensayo se ha visto ahogado por la emoción. Una emoción que nace de la contemplación de una frustración ajena. De las propias, Galiana dice: "Yo quería hacer muchas cosas que se me han escapado. Soñé años con Romeo y ahora ya es tarde. También han sido muchas las veces que he encontrado un texto sublime y veía que la sociedad no respondía, que los teatros donde se podía representar no estaban en condiciones", agrega este actor, que incluye entre sus frustraciones no haber trabajado más en cine, a pesar de haberse formado en la Escuela Oficial de Cine.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de febrero de 2000