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PATRIMONIO

Una excavadora sin licencia halla un enterramiento medieval en Alcalá

El dueño de la vieja casa unifamiliar del casco histórico de Alcalá (163.830 habitantes), en la que una excavadora se encontró el lunes con dos esqueletos, probablemente de un enterramiento medieval, tendrá que enfrentarse en los próximos días a dos expedientes, el urbanístico, abierto por el Ayuntamiento por trabajar sin licencia de obras, y el de atentado al patrimonio instruido por la Comunidad de Madrid. En el casco histórico, donde ya se han encontrado varios enterramientos visigóticos, es preceptiva una peritación arqueológica antes de acometer movimientos de tierra.El propietario, Juan Pablo Castro, relató ayer que como el Ayuntamiento no aceptaba la demolición de la casa pidió una licencia para rehabilitarla. El Ayuntamiento no le había contestado aún. Castro explicó así la presencia de la excavadora: "Sacamos la cubierta y el forjado, se debilitaron las paredes al quedarse sueltas y una se cayó. La excavadora vino después del derrumbe. Estábamos haciendo un agujero de 20 centímetros para poner un pilar, encontramos los huesos y nos liamos a ver qué había. Por la tarde decidí llamar a mi abogado y luego llamamos a la policía".

Lo que había será difícil de precisar: restos óseos humanos y animales. Pero en una de las paredes de la fosa que se cavaron había dos esqueletos, probablemente infantiles, enterrados a un metro y medio, boca arriba y con las manos cruzadas sobre la pelvis. Estos restos y la cerámica encontrada junto a ellos, hicieron pensar ayer a los arqueólogos del Ayuntamiento y la Comunidad que se trataba de enterramientos medievales. La casa, en la calle de Vaqueras, estaba incluida en el Plan Especial de Protección del Casco de Alcalá. Las obras han sido paralizadas.

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