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RELACIONES DIPLOMÁTICAS
Opinión

Chile y Bolivia, “relaciones diplomáticas aquí y ahora”

La decidida apuesta por el acercamiento y los múltiples gestos diplomáticos que realizaron los presidentes Boric y Arce durante su gestión, hicieron posible revigorizar una agenda que parecía estar condenada a fracasar

Fernando Aramayo y Francisco Pérez Mackenna al finalizar una reunión en La Paz, Bolivia, el 23 de abril. LUIS GANDARILLAS (EFE)

Desde 1975 Chile y Bolivia mantienen rotas sus relaciones diplomáticas, una mala noticia para dos países que comparten una frontera de más de 800 kilómetros de extensión y que tienen desafíos comunes. En tal sentido, es sin duda esperanzador el reciente acercamiento de los cancilleres de ambos países, que se materializo en una visita del ministro Francisco Pérez Mackena a La Paz y que ha llevado a identificar una agenda común. No obstante, vale la pena recordar que la construcción de confianzas no comenzó ahí.

Si bien hubo intentos de identificar y construir agendas en múltiples puntos durante las administraciones de Lagos, Bachelet y Piñera –cómo olvidar el fuerte y claro discurso del expresidente Lagos en la Asamblea de la Organización de Estados Americanos en Monterrey señalando a su homólogo boliviano “ofrezco relaciones diplomáticas aquí y ahora”- no cabe duda que los procesos llevados adelante en la Corte Internacional de Justicia, cuyos fallos ocurrieron en 2018 y 2022, congelaron las posibilidades de avanzar en esta agenda común. No obstante, la decidida apuesta por el acercamiento y los múltiples gestos diplomáticos que realizaron los presidentes Boric y Arce durante su gestión, hicieron posible revigorizar una agenda que parecía estar condenada a fracasar.

Cierto es que la Constitución Política boliviana de 2009 declara en su artículo 268 “su derecho irrenunciable e imprescriptible sobre el territorio que le dé acceso al océano Pacífico y su espacio marítimo” y para ello insta a la solución pacífica del diferendo. Lo anterior por cierto plantea una obligación para las autoridades bolivianas a plantear un punto que Chile entiende resuelto desde el Tratado de 1904. No obstante, ambos países han parecido entender que solo sobre la base de una agenda de mutuo interés y que tenga real posibilidad de materializarse es que será posible superar las diferencias del pasado.

Fueron claves gestos diplomáticos, como la participación del presidente Arce en la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado en Chile, sumado a la visita del presidente Gabriel Boric a Bolivia, para participar en la asunción del mando del presidente Rodrigo Paz en Bolivia. Es necesario destacar que el último mandatario chileno en visitar el vecino país -en misión bilateral- fue Ricardo Lagos con motivo de la investidura de Evo Morales en 2006. También fue significativa la participación del canciller Alberto Van Klaveren y del presidente del Senado, Manuel José Ossandón, en la celebración del bicentenario de Bolivia en 2025. La visita del ministro de Relaciones Exteriores boliviano a Chile en enero de 2026, donde se suscribieron varios instrumentos bilaterales, entre los que destacan una modernización del ACE22 (acuerdo de complementación económica) que incorpora un capítulo de “comercio y género” y otro referido a las Mipymes y cooperativas, que van consolidando una serie de gestos e iniciativas concretas para construir futuro.

Pero los mecanismos de diálogo y construcción de la agenda bilateral contribuyen también a construir un entramado de vínculos y agendas que le dan más solidez a la relación. Fue así que durante las administraciones de los presidentes Arce y Boric se logró materializar, después de varios años de interrupción, el comité de integración y frontera que se ha desarrollado de manera ininterrumpida desde 2023. Esta instancia es especialmente importante para los servicios y comunidades que operan en la proximidad de la frontera. Así también, se llevó adelante la Comisión Mixta de Estupefacientes y Delitos Conexos (2023), el Consejo Empresarial Chile - Bolivia (2023), la Comisión Administradora del Acuerdo de Complementación Económica (2024) y la Mesa binacional de Recursos Hídricos Compartidos (2024 y firma de Memorándum de entendimiento en enero de 2026). Todas estas instancias han permitido identificar agendas y avanzar hacia objetivos de mutuo interés.

Dos acuerdos más se suman a esta positiva agenda: el que suprime las visas para diplomáticos bolivianos y el que autoriza el uso de licencias de conducir bolivianas en Chile. Destaca también la reinauguración de los vuelos de BOA (Boliviana de Aviación), en especial la apertura de vuelos que conectan ciudades del norte de Chile con distintas ciudades bolivianas, mejorando la conectividad entre ambos países.

Así también, siendo la seguridad y los flujos migratorios un tema prioritario para ambos países, en 2023 y 2024 se suscribieron acuerdos, impulsados por el Ministerio del Interior y de Gobierno de las dos naciones, apoyados por las respectivos ministerios de Relaciones Exteriores, para enfrentar el robo y contrabando de vehículos, prevenir e investigar la trata de personas, y fortalecer la coordinación y cooperación conjunta para combatir el crimen organizado. Ello significó, por ejemplo, la posibilidad de materializar más de cuatro mil “reconducciones” (devolver a ciudadanos de terceros países que ingresan a Chile de forma irregular) desde marzo del 2025 a enero de 2026. Lo que muestra que, más allá de la estridencia que tomó esta discusión en el Congreso Nacional y las recriminaciones que se hizo a la administración anterior, cuando se trabaja de forma sigilosa y seria, es posible tener buenos resultados.

Siguiendo la mejor tradición de nuestra política exterior, considerada como una política de Estado, estamos frente a un largo camino que han pavimentado distintos gobiernos en el pasado, de una lenta pero sólida construcción de confianza y de acercamiento entre dos países que necesitan seguir trabajando para mejorar el diálogo, la cooperación, el mutuo entendimiento y, en definitiva, hacer más densa y rica, en distintos niveles, la relación de dos países que se necesitan. ¿Reestablecer relaciones diplomáticas? Todo parece indicar que la mesa está servida.

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