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La violencia callejera se disparó en enero, con más de dos ataques diarios

Jan Martínez Ahrens

La violencia callejera ejecutada por jóvenes proetarras en el País Vasco y Navarra -la llamada kale borroka- se disparó en el mes de enero que acaba de terminar. Los 82 ataques contabilizados suponen casi el triple de los registrados en diciembre pasado (hubo 30) y han sido prácticamente los mismos que los que hubo en los meses de enero (44) y febrero (25) de 1999 juntos. El Ministerio del Interior ofreció ayer un balance de la violencia callejera del primer mes del año, en el que se constata que los actos de vandalismo aumentaron "considerablemente". La media en enero fue de 2,6 acciones vandálicas al día.El informe revela que la provincia de Vizcaya ha sido la más sacudida por los actos de violencia callejera, con 36 ataques, seguida de Guipúzcoa, con 24 y Navarra, con 22. Por el contrario, en Álava no ha habido ni un solo episodio de kale borroka.

En el reparto de ataques entre los distintos partidos políticos, el más perjudicado fue el PSE-EE, ya que, según el informe, un concejal de este partido sufrió un ataque directo, mientras otros seis militantes vieron cómo sus bienes personales fueron objetivo de los violentos y un local socialista también recibía el impacto de los cócteles mólotov. Sólo un militante del PP sufrió las iras de los radicales. El informe incluye un ataque contra HB.

Los objetivos predilectos de los violentos fueron los edificios y los bienes públicos, atacados en un total de 47 ocasiones. El mobiliario urbano fue objeto de 20 episodios de destrozo, mientras que los ferrocarriles vascos recibieron el impacto de las bombas incendiarias en cinco ocasiones, en una de las cuales los autores robaron las 80.000 pesetas de la recaudación del día. Los cuarteles de la Guardia Civil en Euskadi fueron atacados tres veces.

En cuanto a los atentados contra intereses particulares y privados, Interior tiene registrados un total de 18, de los que 13 fueron contra intereses bancarios; dos contra bienes de medios de comunicación e infraestructura de telecomunicaciones; uno contra empresas privadas, otro contra concesionarios de automóviles y otro contra intereses de compañías telefónicas.

Ataque a un banco

Precisamente ayer, un artefacto casero provocó "daños cuantiosos" en una oficina bancaria de la localidad vizcaína de Sopelana, donde quedó destrozado un cajero automático, según informó la Ertzaintza. La explosión se produjo a las 2.30 en la sucursal de La Caixa ubicada en la calle Sabino Arana del municipio de Sopelana. La deflagración destrozó el cajero automático, los cristales de la puerta de acceso y provocó daños también en el techo del local, aunque no afectó a los vehículos estacionados en la zona ni al resto del edificio.

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La acción más grave de enero pasado fue el lanzamiento de 54 cócteles mólotov contra el cuartel de la Guardia Civil de Galdakao (Vizcaya), ocurrido el día 1 y en el que resultó herido un agente y sufrieron daños el acuartelamiento y varios vehículos. Ese mismo día, un grupo de radicales golpeó e insultó en Sestao (Vizcaya) al teniente de alcalde, el socialista Txema Rodríguez, en una acción en la que tuvo que intervenir la Ertzaintza, aunque los agresores huyeron sin que se practicaran detenciones.

El 4 de enero un grupo de desconocidos lanzó 13 cócteles mólotov contra el cuartel de la Guardia Civil de Durango, aunque ninguno llegó a estallar, y, dos días después, unos encapuchados incendiaron en San Sebastián una tienda de ropa propiedad de un militante socialista. Los ataques incluyeron la colocación, el 8 de enero, de un artefacto explosivo contra las puertas de acceso a varias viviendas de la localidad vizcaína de Berango, entre ellas la de un militante socialista.

En Getxo (Vizcaya) varios desconocidos atacaron el 23 de enero, por error, la vivienda de un vecino del concejal socialista Luis Almansa Rubio con cócteles mólotov, lo que produjo un incendio que se propagó a la vivienda de Tomás Boza y María Villaverde, que no tienen relación política con el edil. El informe no refiere detenciones.

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Sobre la firma

Jan Martínez Ahrens
Director de EL PAÍS-América. Fue director adjunto en Madrid y corresponsal jefe en EE UU y México. En 2017, el Club de Prensa Internacional le dio el premio al mejor corresponsal. Participó en Wikileaks, Los papeles de Guantánamo y Chinaleaks. Ldo. en Filosofía, máster en Periodismo y PDD por el IESE, fue alumno de García Márquez en FNPI.

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