Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

¿Vecinos contra comerciantes?

A raíz de un artículo publicado el día 17 de enero en la sección Madrid, páginas 1 y 3, que habla del "enfrentamiento" entre los vecinos y comerciantes de hostelería de nuestro barrio (Centro), los abajo firmantes, en nombre de los 512 vecinos que forman la Asociación de la Plaza de Santa Ana y Adyacentes, sentimos la necesidad de exponer nuestro punto de vista.Esta asociación se formó hace 15 años con la finalidad de mejorar la calidad de vida en el barrio, por aquel entonces tomado por traficantes, carteristas y demás. La zona estaba comercialmente muerta. Se estaban yendo las peleterías, las platerías, las tiendas de antigüedades, cerraban las filatelias. Sólo quedaban locales abandonados por sus dueños, pensiones que albergaban a los drogadictos y bares cutres donde se arremolinaban los maleantes. Quizá por el bajo precio de los alquileres o por el coraje de los jóvenes empresarios que han crecido en este barrio, los bares empezaron a cambiar de dueño y de aspecto, empezaron a atraer a gente de todas las edades: universitarios, artistas, turistas nacionales y extranjeros. En definitiva, atrajeron a un público que fue logrando lo que no se pudo hacer policialmente ni por decreto: ahuyentar a la gente de mal vivir. Calle de la Cruz, calle de Echegaray, plaza de Santa Ana. ¡Quién os ha visto y quién os ve!

Ahora aparece en escena una asociación formada por unas pocas personas que se hace llamar De las Letras, y que con fines no muy claros carga contra 200 de nuestros comerciantes hosteleros, intentando enfrentar a vecinos contra vecinos, crispando la convivencia, llamando a la policía de forma permanente, presentando denuncias en los juzgados, etcétera. ¿Por qué? Siempre que ha habido algún problema entre un vecino y un bar, esta asociación ha mediado y se ha llegado a acuerdos satisfactorios. Las pocas veces que no ha sido así (hay algún bar muy ruidoso e insolidario con sus vecinos), la propia asociación ha cursado denuncia a los organismos correspondientes.

Cultivemos la tolerancia, propiciemos el diálogo, mejoremos la convivencia, cuidemos el turismo. Que el centro de Madrid, el corazón de Madrid, sea una zona para vivir y visitar, para trabajar y descansar, y también -¿por qué no?- para divertirse sanamente.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de febrero de 2000