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CARTAS AL DIRECTOR

Ampliación del horario del metro

Soy un trabajador de Metro de Madrid, y con relación a la ampliación de horario los viernes y sábados por la noche, me gustaría decir que estoy de acuerdo con la misma, incluso con una prolongación más amplia, ya que si lo que de verdad se quiere conseguir es que los jóvenes no utilicen el coche, eso sólo se logrará si el metro está abierto toda la noche, ya que muchos locales de copas cierran más tarde de las cuatro de la madrugada. (En el ámbito interno, eso significaría la creación de un turno nuevo sin alterar los otros).Ahora bien, Metro de Madrid ha ampliado su extensión en más de 50 kilómetros en los últimos años, con el consiguiente aumento del número de estaciones; sin embargo, la plantilla de empleados ha disminuido en ese mismo periodo. ¿Cómo ha podido ser posible esto? Por dos razones:

1. Un aumento exponencial de la productividad de los empleados.

2. La contratación de trabajos, que antes realizaban empleados de Metro, con empresas privadas, que es una forma encubierta de privatizar un servicio público por sectores, enriqueciéndose estas empresas con dinero de los contribuyentes, con su dinero; y quizás el tema más sangrante sea el de los vigilantes jurados: las empresas privadas de seguridad son, seguramente, las que más dinero están ganando a costa del erario público, sin arriesgar nada y explotando como esclavos a sus empleados. Metro de Madrid, empresa de servicio público, está prácticamente militarizada como no se atrevería un régimen dictatorialmente militar (hay estaciones con más vigilantes que empleados).

A pesar de estas dos medidas, en Metro se siguen haciendo miles de horas extraordinarias por parte de muchos empleados; esto constituye un insulto a todos los parados, y teniendo en cuenta que Metro es una empresa pública, resulta que con dinero público se pagan las horas extras de los empleados de Metro y el subsidio de paro. ¿No sería mejor que esos parados trabajaran en Metro?

Por todo lo anterior, creo que la ampliación del horario de Metro debe ir precedida de un aumento de la plantilla, ya que si no es así se producirá una degradación del servicio que se presta al viajero. El usuario y el empleado de Metro deben darse cuenta de que lo que beneficia a uno también lo hace al otro. La pregunta es la siguiente: cuando algo perjudica a usuarios y empleados, ¿a quién beneficia? Los usuarios de Metro de Madrid son sus dueños y ellos deben decidir qué tipo de servicio quieren.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de enero de 2000