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El ex presidente del CSN se retracta de sus críticas a la central Vandellòs I

Fuejo declara en el juicio por el accidente

Donato Fuejo, que ocupaba la presidencia del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) cuando ocurrió el incendio de la central Vandellós I, soprendió ayer con su testimonio en el transcurso de la vista oral que se sigue en la Audiencia de Tarragona por el siniestro contra directivos de Hifrensa y responsables del CSN. Fuejo negó que las modificaciones que el CSN había exigido realizar en Vandellós I y que no se llevaron a cabo hubieran afectado de forma directa al accidente.

Fuejo, considerado tras el accidente como integrante del ala más dura del CSN y principal responsable de las durísimas condiciones impuestas entonces para la reapertura del complejo atómico de Tarragona, puntualizó en el juicio que sus declaraciones, de gran virulencia, realizadas en 1990 ante la comisión de Industria del Congreso, habían sido fruto de su "visión personal y política".El testimonio de Fuejo, con dos de sus anteriores compañeros del CSN en el banquillo, distó mucho del que realizó entonces, como pudo comprobarse cuando, en el transcurso de la vista, se dio lectura precisamente a aquella intervención que denunciaba "la excesiva confianza de la dirección del explotador de la nuclear", "los fallos de diseño original del complejo" o "la redundancia ineficaz de los sistemas ante determinados sucesos como un incendio". El responsable del CSN recordaba asimismo que se habían realizado "cientos de operaciones manuales" en el transcurso de la noche para subrayar que uno de los hechos que más decidieron el desarrollo del accidente fue el comportamiento "ejemplar" de los trabajadores.

Por el contrario, en su testimonio ante el tribunal, Fuejo, que fue consejero y presidente del CSN durante 10 años, puntualizó que la comparecencia tenía un carácter sumamente político, fruto de una "valoración muy personal" y "técnicamente irrelevante, coincidente con el informe final del CSN".

Pese a que aseguró compartir este informe final, en el que se exigían modificaciones de seguridad que suponían una inversión de más de 40.000 millones de pesetas y que derivaron en la orden de cierre por el ministerio de Industria, Fuejo aseguró que las dos modificaciones exigidas por el CSN a la nuclear y no implantadas, "hubieran supuesto cierta atenuación" a las consecuencias del accidente. El informe del CSN recoge que las dos modificaciones solicitadas guardaban relación directa con el accidente.

Contradicciones

La puntualización del expresidente del CSN coincide con la de los dos directores técnicos del organismo imputados en el caso, Luis Echavarria y Jacobo Díez, que aseguraron, de forma contraria al informe final del consejo, que las dos modificaciones no hubieran variado en nada el desarrollo del accidente, acaecido en la nuclear el 19 de octubre de 1989. Las contradicciones en las que han incurrido los miembros del CSN serán una de las bases sobre las que versará el alegato final del ministerio público, que acusa a los directivos de Hifrensa y del CSN de un delito de riesgo y para los que solicita cuatro meses de prisión y multa.

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