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Conmoción en Alemania por el suicidio del jefe de las finanzas parlamentarias de la CDU

El mecanismo parlamentario se ha puesto en marcha en Alemania para aclarar las cuentas clandestinas de la Unión Cristiana Democrática (CDU), partido que se vio conmocionado ayer por el suicidio de Wolfgang Hüllen, el jefe de la administración de finanzas del grupo parlamentario constituido por la CDU y la CSU (Unión Social Cristiana de Baviera). Este funcionario, de 49 años, que llevaba en su cargo desde 1984, había trabajado para la CDU desde 1972. La CDU hizo saber que, "según las informaciones disponibles hasta ahora, los motivos del suicidio son personales".

Sin embargo, la decisión de la fiscalía de Berlín de iniciar una investigación por un presunto delito de malversación cometido por el suicida parece poner en tela de juicio la rotundidad del argumento de las razones personales. "Vamos a abrir una investigación utilizando como base algunos de los párrafos de la carta de despedida dejada por Hüllen", afirmó ayer el portavoz de la Fiscalía, Martin Steltner. Éste dejó entrever que en dicha carta, cuyo contenido no ha sido revelado, existen indicios de que Hüllen y otras personas podrían haber cometido un delito de malversación de fondos.El funcionario, padre de dos hijos, caracterizado como un hombre reservado con un alto sentido de la responsabilidad, se ahorcó en su domicilio del barrio berlinés de Steglitz dejando una nota, según constataron los bomberos, que fueron avisados a las 11.40 horas. El pleno del Bundestag, que había empezado a las nueve de la mañana y había dedicado cerca de una hora y media a los donativos de la CDU, se interrumpió temporalmente para que el grupo parlamentario CDU-CSU pudiera reunirse. Los diputados se mostraban muy afectados.

Pese a los intentos de desvincular el suicidio de los escándalos, los observadores hacían cábalas sobre posibles conexiones, ya que, según la agencia DPA, Hüllen era un estrecho colaborador de Joachim Hörster, un alto funcionario administrativo del Parlamento. Según la agencia, ambos habían trabajado juntos en la época en que la CDU transfirió un millón de marcos desde la cuenta de su grupo parlamentario a las cuentas del partido.

El presidente de la CDU, Wolfgang Schäuble, pidió perdón ante el pleno del Bundestag por su comportamiento y el de su partido, y reconoció que la Unión Cristiana Democrática "había transgredido claramente la ley" durante su etapa de Gobierno.

Tiempo para pensar

Poco después, la comisión investigadora del Bundestag se reunía por primera vez este año para aprobar la lista inicial de testigos que comparecerán ante ella. Dada su persistente negativa a revelar los nombres de los donantes secretos de la CDU, Helmut Kohl no será de los primeros, como él quería, sino que se le dejará tiempo para que reflexione y reconsidere su posición, según explicó el presidente de la comisión, el socialdemócrata Volker Neumann.

Schäuble repitió ayer la palabra "perdón" en varias ocasiones cuando habló para justificarse por no haber reconocido que había recibido 100.000 marcos del comerciante de armas Karlheinz Schreiber. Schäuble, que había mentido el 2 de diciembre al afirmar que sólo conocía a Schreiber superficialmente, aportó ayer pocos datos nuevos. Reiteró su compromiso personal con una aclaración exhaustiva del escándalo, pero dijo que ésta resulta "difícil", porque "los que tienen la información no nos la dan". Schäuble dijo que esperaba tener el resultado de la auditoría encargada por el partido ayer u hoy, y que la CDU examinaría este domingo el informe, que cubre de 1993 a 1998.

Schäuble explicó que el martes había hablado con Kohl "todo lo abiertamente que se puede hablar con él", y añadió que la dirección del partido, al cerrar filas en torno a su persona, le había impedido dimitir, tal como se había propuesto durante el fin de semana.

El jefe del grupo parlamentario socialdemócrata, Peter Struck, calificó el escándalo como uno de "los más grandes" desde la fundación de la República, pero señaló que éste no suponía una amenaza existencial. Struck se mostró preocupado por la imagen internacional de Alemania y manifestó que la "vergüenza política total" de la CDU no debe "dañar nuestro prestigio en el mundo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de enero de 2000

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