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El gaitero Hevia arrasa en Europa y Japón con su primer álbum

Las emisoras italianas han convertido al autor asturiano en el último fenómeno del folk. El suyo ha sido calificado por la prensa nacional como "el primer éxito del 2000" y es que en las dos últimas semanas la pieza Busindre Reel es la más programada en las emisoras, a una media de casi 600 audiciones en siete días. Lo curioso es que la pieza se hizo famosa antes de la edición del disco, gracias al interés de Radio Montecarlo, que lo programó exhaustivamente a partir de octubre, y al anuncio de un coche que utiliza su sonido. Según Il Corriere della Sera, el diario de mayor tirada en Italia, el éxito de Busindre Reel ha cogido desprevenida no sólo a la casa discográfica, sino a la cadena de televisión musical MTV, que, en un principio, rechazó el videoclip. Ahora, el disco de Hevia ocupa el décimo puesto en la lista de los más vendidos.

Pero el éxito internacional de José Ángel Hevia no es exclusivo de tierras italianas, informa Fernando Neira. A los más de 600.000 ejemplares que el todavía único álbum de este asturiano de Villaviciosa ha despachado en España hay que sumarles otro cuarto de millón largo allende los Pirineos.

Tierra de nadie ha alcanzado el número uno en ventas en Hungría, un mercado absolutamente inusual para los músicos nacionales, y goza de buena aceptación en las tiendas de Japón, Francia o Alemania. Lo llamativo del fenómeno Hevia es que ha acontecido sin que nadie acertara, ni de lejos, a presagiarlo. El propio interesado fue el primero en errar con los pronósticos. En octubre de 1998, después de una grabación que se prolongó durante casi dos años, el gaitero electrónico confesaba a sus allegados su confianza en el proyecto. "Con un poco de suerte, de ésta vendo 20.000 discos", les decía. Se quedó unas 40 veces corto. De momento.

El éxito se ha producido, además, pese al abierto recelo que el uso de ritmos electrónicos suscitó entre los ortodoxos de la parroquia celta. La gran incógnita radica ahora en cuáles son las intenciones de Hevia para el siempre difícil segundo disco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de enero de 2000