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Andrea Bocelli debuta como tenor en España con Lorin Maazel

Los expertos dicen, y él mismo lo ha reconocido, que a su voz le falta fuerza, de momento, para llegar a ser un gran tenor de ópera. Pero el cantante ciego italiano Andrea Bocelli (Lajatico, Toscana, 1958) tiene madera de divo. Además de codearse con lo mejor del panorama de la música clásica, vende millones de discos por todo el mundo y cuelga el cartel de no hay entradas ahí por donde canta. Como ayer en Barcelona, en el recital que supuso su debú en España y con el que llenó L"Auditori. Acompañado de la soprano Lucia Mazzaria y de la Orquesta del Teatro de la Ópera de Cagliari, todos bajo la batuta de Lorin Maazel, interpretó arias de Verdi y Puccini. Fue la primera actuación de una gira que les llevará, en ocho días, por otras cinco ciudades europeas. Mañana actúan en Estrasburgo.El propio Maazel dejó muy claro el sentido de esta gira: "Me parece una iniciativa seria para ampliar el público de la música clásica y de la lírica. Espero que mi relación con el público puramente clásico sea tan sólida que me permita hacer un gesto hacia otro tipo de audiencia". La gira consiste en una combinación del prestigio de Maazel, entre los más puristas de la música clásica, con el poder de atracción de un cantante, abogado de profesión, que ganó el Festival de San Remo en 1994 y que se prodiga con astros del pop y de la lírica. ¿Se siente bien tratado Bocelli por la crítica y por los puristas? En una de las tres escuetas respuestas que ayer dio en Barcelona después de una brevísima conferencia informativa, el tenor señaló: "Diría que sí. Siempre he notado un gran respeto por parte del público. Esto es lo que me da ánimos para seguir adelante. Pero la prueba de que me siento bien tratado está en la confianza que el señor Maazel ha depositado en mí".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de diciembre de 1999