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Los médicos de Gijón prolongarán otras siete semanas el embarazo de la mujer fallecida

Los ginecólogos creen que si el feto alcanza las 32 semanas se garantizará su supervivencia

Los médicos que atienden el embarazo de una mujer clínicamente muerta en el hospital de Cabueñes (Gijón) intentarán mantener con vida el feto (de seis meses) en el interior del útero de su madre durante otras siete semanas, antes de proceder a extraerlo mediante cesárea. La mujer, de 30 años, murió hace tres semanas. Desde entonces se la mantiene artificialmente con vida para que actúe como incubadora de su hijo. El hospital tomó esta decisión, previa autorización judicial, en cumplimiento de la voluntad de la gestante. Los ginecólogos creen que si el feto alcanza las 32 semanas se garantizará su supervivencia.

El equipo médico atendía a esta mujer de una enfermedad irreversible, que no ha sido revelada. El feto, que fue concebido hace unas 24 semanas, pesa en la actualidad unos 700 gramos. Los médicos consideran necesario prolongar artificialmente la vida de la mujer entre siete y 10 semanas más para garantizar que el bebé alcance 1,5 kilos de peso y haya desarrollado suficientemente los pulmones y otros órganos vitales antes de proceder a su extracción del claustro materno.A la mujer, cuya identidad no ha sido facilitada por expreso deseo de la familia, se le están manteniendo las constantes vitales y la actividad cardiaca mediante respiración mecánica y tratamiento farmacológico, con la finalidad de que siga prestando a su hijo la ayuda imprescindible para que pueda sobrevivir. La madre permanece en la unidad de cuidados intensivos del hospital de Cabueñes, propiedad del Insalud, donde cada día un equipo médico le realiza controles exhaustivos, análisis y ecografías.

En caso de que la madre sufriera una parada respiratoria irreversible se procederá a la cesárea prematura para continuar el desarrollo del feto en una incubadora.

Los expertos y ginecólogos consultados coinciden en la necesidad de intentar alcanzar un embarazo de entre 32 y 34 semanas para garantizar la supervivencia del feto. Para ello, todos los esfuerzos se concentran en mantener la actividad cardiaca y respiratoria de la madre y en evitar cualquier infección de origen hospitalario en la gestante que pudiera transmitirse por la sangre a su hijo, que ahora tiene 24 semanas.

La dirección del centro sanitario no informó de las causas de la muerte cerebral de la madre, aunque, según algunas versiones recogidas por la agencia Efe, podría haber padecido una enfermedad grave, por cuya causa la mujer habría sido ingresada con anterioridad en el hospital Central de Asturias, en Oviedo, también del Insalud.

El equipo médico que atiende el caso en la UCI del hospital de Cabueñes y la propia dirección del establecimiento sanitario mantienen su negativa a ofrecer datos adicionales sobre el caso para no quebrantar la petición expresa de la familia de que se preserve la intimidad de la mujer y del bebé.

Dudas de última hora

Una vez que trascendió el hecho se manejó durante varias horas la posibilidad de que se difundiera un comunicado oficial sobre los aspectos científicos del caso por parte de la dirección médica del hospital, pero finalmente se optó por mantener el silencio. No obstante, en la noche del martes se afirmó desde medios hospitalarios que la dirección podría hacer público un parte médico explicativo en los próximos días.

Se sabe, en todo caso, que hasta ahora, y al cabo de tres semanas de la muerte cerebral de la gestante, el nonato prosigue su desarrollo con normalidad en el útero materno, que su peso y tamaño son los habituales en el sexto mes de embarazo y que sus constantes vitales son correctas.

En el supuesto de que hubiera que precipitar la cesárea por la muerte definitiva de la madre o cualquier otra complicación, los ginecólogos recuerdan que no sería la primera vez que se da a luz a un pequeño de 700 gramos -peso aproximado que tiene ahora el feto, que está en su vigésima cuarta semana de gestación-, aunque admiten las dificultades y riesgos que para su posterior desarrollo fuera del claustro materno supondría forzar el nacimiento prematuro. Sin embargo, entre los expertos se recuerda que ha habido casos de supervivencia de bebés con ese peso y grado de formación.

Marcelo Palacios, presidente de la Sociedad Internacional de Bioética, ha declarado que es partidario de que se siga adelante con la gestación del feto. Es un procedimiento "legitimado".

"Se trata de una situación de vida técnica; el pulso de la mujer, la protección cardiaca, la respiración y la alimentación se efectúan artificialmente, con mecanismos que son muy usuales en cualquier hospital que tenga unidad de cuidados intensivos", dijo.

A juicio de Palacios, ex diputado socialista, jefe del servicio médico de la Casa del Mar de Gijón y experto en aspectos éticos de la ciencia y la biotecnología, "esta actitud es digna y emocionante por el hecho de que una mujer haya decidido que esto fuera así".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de diciembre de 1999